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lunes, 30 de julio de 2018

HOMENAJE A GABRIEL


En pleno vuelo y llevando consigo 100 AÑOS DE SOLEDAD en su mente, EL  CORONEL NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA  pero creyéndose EL GENERAL EN SU LABERINTO escribe los RELATO DE UN NAUFRAGO que tiene en sí mismo, las MEMORIAS DE MIS PUTAS TRISTES que caen como LA HOJARASCA en otoño.

LA MALA HORA  trae a mis recuerdos LA INCREÍBLE HISTORIA DE LA CÁNDIDA ERÉNDIRA Y SU ABUELA. Teniendo en cuenta que la DESALMADA miraba por la ventana mientras observa al otro lado de la calle las hojas secas del árbol de la casa de al frente, esa era EL ÚLTIMO OTOÑO DEL PATRIARCA pues su enfermedad no le iba a dar tregua y la vida se le estaba yendo porque era la CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA según las estadísticas médicas.

Ya era la parte más difícil pues sentía EL AMOR EN TIEMPOS DE CÓLERA, ya no podía hacer más que recostarse y esperar a que le llegue a su mente las cosas DEL AMOR Y OTROS DEMONIOS... ya no le quedará tiempo de VIVIR PARA CONTARLO.

Hasta donde estés Gabriel... (1927-2014)

Henry Martínez.-

viernes, 15 de julio de 2016

EN LA BÚSQUEDA (Parte casi Final)

Desaparece la ciudad ante una nube de espesa niebla. Abajo aunque no puedo verla, la ciudad se siente en calma como si uno estuviese en el cielo y fingiera ser el Dios del Olimpo. De nuevo una suave brisa helada hace correr con armonía a la neblina que pasea en mi balcón y  logro ver otra vez la ciudad, logro ver esta calle clarioscura que me infunde tanto miedo.

Comienzo a buscar entre las luces caídas a los pies de los postes y observo que los tacones de los zapatos rojos de la mujer de caminar revelador están juntos a la extraña figura. Pensé que seguro estaba en peligro, que la atracaban en ese momento y por eso estaba detenida junto a él, que podría matarla y nadie lo detendría. La mujer echa unos pasos hacia atrás y regresa a él como si la hubiese halado por los brazos. Pero ella no emite ningún ruido, ¿por qué no grita? Alguien puede ir en su auxilio. Yo tendría un motivo para bajar en su auxilio aunque el miedo me pida que me quede.  

La poca luz no deja ver más que sus zapatos, mi desespero aumenta al pensar que se cometerá un crimen antes mis ojos ¡Dios porqué me habré asomado a este balcón en la noche de hoy! Si sé que mis temores me abrigarían en un clima como este.

Mientras pensaba todo eso estaba abriendo la puerta de mi apartamento, no sé qué momento llegué allí. Un impulso me guiaba por las escaleras hacia abajo, ni tiempo a pensar que podía tomar el ascensor para llegar a planta baja. Mis pies casi rozaban las esquinas de los escalones que tenían un orillo de aluminio plateado. Mis dedos pasaban firme pero suavemente entre los barrotes del pasamano, un intento de sujetarme para frenar mi andar me quisquillaba en la mano pero seguía bajando sin detener el ritmo.


Mi corazón latía con más fuerza, me quería sentir un superhéroe para darme ánimo pero faltando poco para salir a la recepción ya no me sentía tan héroe y menos súper. Pasé por la puerta de emergencia con ímpetu de valentía y camino a pasos agigantados hacía la puerta principal. Un vistazo de reojo me indica que el joven de la recepción ni se inmuta al verme pasar, ya debe de estar acostumbrado a ver pasar a gente con tanta prisa.

Continúa...

Henry Martínez.-

sábado, 4 de junio de 2016

EL CANTO DE LA NOCHE

Es de noche: a esta hora hablan mas fuertes todos los manantiales. Y también mi alma es un manantial.
Es de noche: sólo a esta hora despiertan las canciones de los amantes. Y también mi alma es la canción de los amantes.
Hay en mí algo insatisfecho, algo insaciable, que quiere hablar. Hay en mí un ansia de amor, que habla así mismo el lenguaje de amor.
Luz soy: ¡hay si fuera noche! Mas ésa es mi soledad, estar circundado de luz.
¡Ay, si fuera yo noche y oscuridad! ¡Como iba a sorber de los pechos de la luz!
¡Aun a vosotras os bendeciría, pequeñas estrellas centelleantes, luciérnagas del cielo! Vuestros regalos de luz me darían la dicha.
Pero yo vivo en mi propia luz, yo reabsorbo en mí las llamas que de mi brotan.
Desconozco la felicidad de quien recibe: con frecuencia he soñado que el robar debe ser mas deleitoso que el aceptar.
En eso está mi pobreza: mi mano nunca descansa de dar. Esta es mi envidia: ver ojos que aguardan con avidez y noches en vela de anhelo.
¡Malaventurados los que dais! ¡Oh, eclipses de mi sol! ¡Oh, anhelo de anhelar! ¡Oh, hambre devoradora dentro de mi hartura!
Ellos toman de mí. Pero ¿toco yo siquiera su alma? Entre el dar y aceptar media un abismo: el abismo mas pequeño es el mas difícil de salvar.
De mi belleza brota un hambre: yo quisiera dañar a aquellos a quienes ilumino, y robar a aquellos a quienes colmo de regalos. ¡Tanta es mi hambre de maldad!
Retirar mi mano cuando ya otra se ha extendido hacia ella, vacilar como la cascada antes de despeñarse.- ¡Tanta es mi hambre de maldad!
Tal venganza imagina mi plenitud, tal maldad incuba mi maldad.
¡Mi gozo de dar murió, a fuerza de dar! ¡Mi virtud se cansó de sí misma por su misma exuberancia!
Quien siempre regala, está expuesto hasta perder el pudor: a quien siempre distribuye, la mano y el corazón se le encallece de tanto repartir.
Mis ojos no se inundan ya de lágrimas ante la vergüenza de los que piden: mi mano se ha endurecido, ya no sienten el temblor de las manos llenas.
¿Adonde fueron las lágrimas de mis ojos y la gala de mi corazón? ¡Oh, soledad de los generosos! ¡Oh, silencio de los que brillan!
Muchos soles giran en los espacios vacíos: a todo lo que es oscuro le hablan con su luz contra lo que brillan - para mí, callan.
¡Ay, así es la enemistad de la luz contra lo que brillan: despiadada sigue su camino!
Injusto en lo más hondo de su corazón contra cuanto brilla, frío con los soles: así caminan todos los soles.
Semejantes a huracanes, vuelan los soles por sus órbitas. Siguen en su voluntad inexorables: ésa es su frialdad.
¡Ay, solamente vosotros, los oscuros y nocturnos, extraéis calor de los que brillan, solamente vosotros bebéis la leche y consuelo de las ubres de la luz.
¡Ay, hielo me rodea, hielo abraza mi mano! ¡Ay, en mí hay sed, que desfallece por vuestra sed!
Es de noche: ¡Ay, que yo tenga que ser luz! ¡Y sed de lo nocturno! ¡Y soledad!
Es de noche: a esta hora brota de mí mi deseo, cual una fuente. - Hablar es lo que deseo.
Es de noche: a esta hora hablan mas fuerte todos los manantiales. Y también mi alma es una fuente saltarina.
Es de noche: a esta hora despiertan las canciones de los amantes, y también mi alma es la canción de un amante.

Así habló Zarathustra.

Extracto del libro:
ASÍ HABLÓ ZARATUSTRA (1883), de Friedrich Nietzsche (1844-1900), página 96-97 de la editorial La Oveja Negra, 1984.