Blog dedicado al intercambios de pensamientos, las palabras y la escritura, conectando la poesía, el cuento y las historias que todos debemos plasmar sobre papel...
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domingo, 22 de julio de 2018
ODIO EL AMOR
Odio el amor por que me hizo amarte
y al amarte he podido entrar
en lo mas intimo de mi ser.
y he conocido lo débil que soy ante ti
Odio el amor por que me preocupo por ti
y olvido cuidarme para cuidarte
Odio este amor que me hace delirar
y al dar vueltas a tu alrededor, tambaleo
Odio este amor que me guía
sólo en la dirección de tus pasos
Odio el amar, cuando me hace escuchar
los latidos de tu corazón que se agitan de miedo
Odio llegar tarde para rescatarte
porque estuve amándote
Odio amar tanto por que el lamento
me hace llorar
y mis ojos no pueden verte
y sufro
Odio seguir amándote
en medio de mi odio
porque no se si te odio
más de lo que te amo
Quizás el amor y el odio
sean la misma cosa
una pasión que nos hace
sonreír y rabiar
Así que si te amo
o te odio
siempre esteré contigo.
Siempre te amaré
... o te odiaré
Henry Martínez.-
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sábado, 22 de octubre de 2016
NADA MÁS (Cuarta Parte)
Sale de la cocina subiendo
su franela de tela delgada de algodón, la saca por su cabeza un poco despeinada
pero esta vez no de violencia. La deja deslizar por sus delgados brazos y la
deja caer en el suelo de la cocina ya cerca de la puerta. Camina unos pasos más
y se desabrocha el short para dejarlos caer también, pero estos se quedan a
mitad del pasillo mientras sigue rumbo al baño.
Desliza la cortina para
poder alcanzar la llave del agua caliente de la regadera, en espera del tiempo
en que sale el agua ella termina de quitarse la ropa interior, primero el
brasier y luego el blúmer. No levanta la mirada y esquiva de nuevo el espejo,
se mete a la ducha y apoyando ambas manos en la pared mientras deja caer el
agua aun entibiándose sobre su cabeza.
Quería sentirse libre, pero
aun estando desnuda no consigue desnudar su alma que sigue presa en los recuerdos
de su pasado tormentoso, siguiendo los pasos de ejemplos matriarcales nada
razonables, y que nunca se les hizo racional.
Deja que caiga directamente
el agua en su rostro esperando relajar las expresiones que marcan su cara y que
reflejan los rastros de tristezas y penas que embargan su existencia.
Se voltea para así sentir correr
ese preciado líquido por su espalda, también siente el frescor que alivia
ciertos dolores ocasionados por las situaciones vividas y que dejaron sus
huellas marcas de manera imborrable, no sólo en el cuerpo sino que pasó a
formar parte de su ya debilitada estima.
Cada vez que pasa sus manos
por esos estigmas, que aparecen cada vez que vuelve a caer en las manos y en
las palabras cuando aparece la sombra del pasado, se recuerda a sí misma que no
volverá a pasar. Decidida a que eso sea así toma la toalla y seca con cuidado
su cuerpo para empezar a fortalecer las ganas de vivir. No más momentos de
peligros en su vida, no más respiros apresurados al ver la hora y que las cosas
no estén donde deben estar con la comida lista y caliente en la mesa a esperar
con una falsa sonrisa, la aprobación de que todo está bien y respirar aliviada
porque puede ser que esa noche duerma un poco más tranquila.
Sale del baño para dirigirse
a la habitación a vestirse con la idea de cambiar todo de su lugar, a colocar
cada objeto que adorna su casa a su gusto, a sentirse libre de elegir por
primera vez, a comenzar a amar verdaderamente su vida por sobre todo, a
respetarse y hacerse respetar, a amar libremente cada cosa que quiera y desee
sin la necesidad de aprobación más que la de ella misma.
No quiera nada más que
sentirse libre por primera vez, fuera del sometimiento familiar, fuera de la
mirada inquisidora de la pareja. Quiere decidir por sí misma, tener vida propia.
Ya es la habitación comienza a vestirse con ropa elegida al azar con la
intención de concluir esta etapa de su
vida…
Continua...
Henry Martínez.-
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sábado, 27 de agosto de 2016
NADA MAS (Primera Parte)
Queriendo recuperarse de las heridas infringidas, la bella pero triste mujer busca entre sus pensamientos mientras camina casi sin rumbo por la calle de la ciudad que la lleva a su casa.
Sube las escaleras del edificio de cuatro pisos, construido en los años 50. Vive en el segundo pero se le hace eterno subir, le parecen unas escaleras sin fin. Toma aire en el primer descanso pero su costilla izquierda le duele un poco, lo que le dificulta para respirar bien. Unas imágenes pasan por sus pensamientos pero prefiere no fijarlos mucho. Su visión no es muy clara pues su ojo un poco hinchado no la deja ver bien cada escalón. Suspira para tener calma entre sus pasos y sus pensamientos, no quiere mas tormentos que terminar de llegar a la puerta de su casa.
Aun piensa en lo que le ha pasado y su interrogante mas grande es saber como pudo llegar a eso, la vida le ha sido dura en todos los sentidos y no le ha dejado tregua en ningún momento. Pasa las escaleras del primer piso recostándose de la pared para no retroceder en su empeño de llegar a su apartamento, aun sigue recordando algunas cosas que no sabe si olvidarlas o mantenerlas en su mente para no tener que repetirlas en la vida real, tenerlas como de lección de vida y así no caer de nuevo en los mismos errores que le persiguen como un karma imposible de pagar con la penitencia mas ruda que se pueda ofrecer.
Por fin entra a su apartamento después de subir tan solo aproximadamente unos veinte y tantos escalones pero para ella fueron multiplicados por mil. Al encender la luz de la sala lo primero que visualiza es ese cómodo sillón frente al ventanal del balcón, se sienta con desplome y suspira con gran profundidad para luego respirar con mas calma. Ve como la armonía del sol baja al mismo ritmo en que comienza a caer la noche y con esa misma armonía sus ojos también comienzan a cerrarse.
Y un sueño profundo tomó su alma y su mente, su cuerpo y su espíritu, tomó su ser y su esencia y la llevó a los brazos de Morfeo.
La luz del alba entra por la ventana de la habitación, ilumina cada espacio que va tocando hasta llegar al pie de la cama vacía. Una habitación que una vez estuvo ordenada ahora es un espacio donde reina las ganas de hacer poco. ya el amor ve desde lejos los rincones que una vez fueron para albergar sueños de grandezas.
La puerta de la habitación se abre y un rostro somnoliento echa un vistazo como buscando algo y al mismo tiempo no busca nada, solo observa de un lado a otro y estrujándose los ojos para terminar de despertarse da un paso para entrar pero se devuelve y cierra la puerta, no sin antes volver a echar otro vistazo y bostezar como un símbolo de que nada interesa...
Continúa...
Henry Martínez.-
Sube las escaleras del edificio de cuatro pisos, construido en los años 50. Vive en el segundo pero se le hace eterno subir, le parecen unas escaleras sin fin. Toma aire en el primer descanso pero su costilla izquierda le duele un poco, lo que le dificulta para respirar bien. Unas imágenes pasan por sus pensamientos pero prefiere no fijarlos mucho. Su visión no es muy clara pues su ojo un poco hinchado no la deja ver bien cada escalón. Suspira para tener calma entre sus pasos y sus pensamientos, no quiere mas tormentos que terminar de llegar a la puerta de su casa.
Aun piensa en lo que le ha pasado y su interrogante mas grande es saber como pudo llegar a eso, la vida le ha sido dura en todos los sentidos y no le ha dejado tregua en ningún momento. Pasa las escaleras del primer piso recostándose de la pared para no retroceder en su empeño de llegar a su apartamento, aun sigue recordando algunas cosas que no sabe si olvidarlas o mantenerlas en su mente para no tener que repetirlas en la vida real, tenerlas como de lección de vida y así no caer de nuevo en los mismos errores que le persiguen como un karma imposible de pagar con la penitencia mas ruda que se pueda ofrecer.
Por fin entra a su apartamento después de subir tan solo aproximadamente unos veinte y tantos escalones pero para ella fueron multiplicados por mil. Al encender la luz de la sala lo primero que visualiza es ese cómodo sillón frente al ventanal del balcón, se sienta con desplome y suspira con gran profundidad para luego respirar con mas calma. Ve como la armonía del sol baja al mismo ritmo en que comienza a caer la noche y con esa misma armonía sus ojos también comienzan a cerrarse.
Y un sueño profundo tomó su alma y su mente, su cuerpo y su espíritu, tomó su ser y su esencia y la llevó a los brazos de Morfeo.
La luz del alba entra por la ventana de la habitación, ilumina cada espacio que va tocando hasta llegar al pie de la cama vacía. Una habitación que una vez estuvo ordenada ahora es un espacio donde reina las ganas de hacer poco. ya el amor ve desde lejos los rincones que una vez fueron para albergar sueños de grandezas.
La puerta de la habitación se abre y un rostro somnoliento echa un vistazo como buscando algo y al mismo tiempo no busca nada, solo observa de un lado a otro y estrujándose los ojos para terminar de despertarse da un paso para entrar pero se devuelve y cierra la puerta, no sin antes volver a echar otro vistazo y bostezar como un símbolo de que nada interesa...
Continúa...
Henry Martínez.-
viernes, 5 de agosto de 2016
DE TUS PIES
De tus pies salió mi asombro al ver como volaban tus
deseos al infinito
Conocer tus ganas de vivir se nota en cada ave que vuela
desde tus pies
De tus pies las alas se desplegaron con el ritmo que
llevaba el viento
Y vi tu andar… y quise caminar al lado tuyo
Y consigo seguir
tus pasos que me llevan al placer subiendo por tu amor
Desde tus pies veo
morir la fatiga que queda sostenida por un tridente
Subo hasta tu vientre alzando mis manos queriendo tomar
las aves
Para seguir hasta el sol de tus labios que me queman al
besarlos, tú lo sabes…
Las aves que salen de tus pies no regresan a mi
Vuelan libres y son imposibles
Y en un mar de cantos salpican las aguas
No volverán a tí,
Igual que tú, no volverás a mí.
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viernes, 17 de junio de 2016
EN LA BÚSQUEDA (Parte II)
Seguí observando para descubrir a esa persona que con misterio
intenta mantenerse en el anonimato. Nadie se le acerca, pareciera que no lo
miran, se mantiene oculto como esperando a alguien pero nadie llega. En medio
de mi antojosa curiosidad miro hacia mi derecha por un instante para observar
si alguien venía por ese sendero y buscando agudizo mi visión no observo
nada, solo el pasar de la helada brisa que baila junto a la neblina queriendo apagar
los faroles cuales velas que alumbran la habitación de un niño temeroso. A pesar de imaginarme esa figura espectral, mantengo mi mente en esa silueta que todavía
no logro descubrir su fisionomía.
Al voltear de nuevo mi mirada no consigo a nadie y surgen preguntas en mi cabeza…. ¿Se habrá marchado con la persona esperada? ¿Se
habrá cansado de esperar y se fue? ¿Se habrá literalmente esfumado…? Aunque me
interesaba no le di tampoco mayor importancia pues en medio de que comenzaba la
noche, los escalofríos y las malas vibras estaban dándome mal presagio.
Este clima me hizo recordar que cuando niño me animaba a pensar en cosas divertidas que me habían
sucedido durante el día o en días anteriores para no temer acostarme solo en la
habitación, porque mis hermanos mayores con quienes la compartía se
acostaban más tarde, pues ellos se quedaban viendo películas en la televisión con sus imágenes en
blanco y negro y sus tonalidades en variantes grises. Y algunas veces eran esas
películas de terror con sus efectos especiales de la época de los años 50´ y
60´ pero que en medio de mi infancia, el miedo infundado y la inocencia de
creer todo lo que te dicen, me causaban un pavor horrible esas repetitivas películas.
La luz del bombillo de 45 voltios que se emitía desde la sala se colaba entre la cortina que hacía
de puerta en la habitación, cosa que era peor que cuando se iba la luz del barrio
y todo quedaba en penumbra.
Cerraba los ojos al mismo tiempo que me arropaba con la sábana, pero instintivamente se habrían poco a poco y comenzaba mi periplo por cada espacio de la habitación. Veía en la pared sombra con figuras tétricas que se movían parecidas a Frankenstein queriendo acercarse a la cama, un cuadro con un dibujo comenzaba a aparecerse a Drácula saliendo del mismo recorriendo el cuadro de punta a punta. Los ruidos que debajo de la cama se escuchaban, era de la mano pelúa que se paseando sonando sus dedos de un lado a otro con desespero esperando el momento oportuno para salir en lo que me durmiera. Un tic-tac desde la sala se escuchaba con insistencia para agonizar mas mi desespero. De pronto escuchaba un RAAAZ! y me tapaba la cara sin dejar de mirar a través de la sábana esperando la mano de una bruja, de las que se comentaba salían en la noche cuando todos estábamos durmiendo y se posaban en el techo y sus pisadas nos despertaban con un brinco seco.
Al final descubría que el sonido era el de la cortina que rozaba con el tubo que la sostenía con un clavo en cada punta pegado a la pared, y mis hermanos entrando a la habitación riendo. Al ver que aun estaba despierto me decían..."tas asustao, tienes miedo y eso que todavía falta el aullido del hombre lobo por que hoy es luna llena" yo pensaba que mi vida se acababa esa noche y mi mamá no estaba para salvarme...
Continuará...
Henry Martínez.-
Cerraba los ojos al mismo tiempo que me arropaba con la sábana, pero instintivamente se habrían poco a poco y comenzaba mi periplo por cada espacio de la habitación. Veía en la pared sombra con figuras tétricas que se movían parecidas a Frankenstein queriendo acercarse a la cama, un cuadro con un dibujo comenzaba a aparecerse a Drácula saliendo del mismo recorriendo el cuadro de punta a punta. Los ruidos que debajo de la cama se escuchaban, era de la mano pelúa que se paseando sonando sus dedos de un lado a otro con desespero esperando el momento oportuno para salir en lo que me durmiera. Un tic-tac desde la sala se escuchaba con insistencia para agonizar mas mi desespero. De pronto escuchaba un RAAAZ! y me tapaba la cara sin dejar de mirar a través de la sábana esperando la mano de una bruja, de las que se comentaba salían en la noche cuando todos estábamos durmiendo y se posaban en el techo y sus pisadas nos despertaban con un brinco seco.
Al final descubría que el sonido era el de la cortina que rozaba con el tubo que la sostenía con un clavo en cada punta pegado a la pared, y mis hermanos entrando a la habitación riendo. Al ver que aun estaba despierto me decían..."tas asustao, tienes miedo y eso que todavía falta el aullido del hombre lobo por que hoy es luna llena" yo pensaba que mi vida se acababa esa noche y mi mamá no estaba para salvarme...
Continuará...
Henry Martínez.-
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sábado, 4 de junio de 2016
EL CANTO DE LA NOCHE
Es de noche: a esta hora hablan mas fuertes todos los manantiales. Y también mi alma es un manantial.
Es de noche: sólo a esta hora despiertan las canciones de los amantes. Y también mi alma es la canción de los amantes.
Hay en mí algo insatisfecho, algo insaciable, que quiere hablar. Hay en mí un ansia de amor, que habla así mismo el lenguaje de amor.
Luz soy: ¡hay si fuera noche! Mas ésa es mi soledad, estar circundado de luz.
¡Ay, si fuera yo noche y oscuridad! ¡Como iba a sorber de los pechos de la luz!
¡Aun a vosotras os bendeciría, pequeñas estrellas centelleantes, luciérnagas del cielo! Vuestros regalos de luz me darían la dicha.
Pero yo vivo en mi propia luz, yo reabsorbo en mí las llamas que de mi brotan.
Desconozco la felicidad de quien recibe: con frecuencia he soñado que el robar debe ser mas deleitoso que el aceptar.
En eso está mi pobreza: mi mano nunca descansa de dar. Esta es mi envidia: ver ojos que aguardan con avidez y noches en vela de anhelo.
¡Malaventurados los que dais! ¡Oh, eclipses de mi sol! ¡Oh, anhelo de anhelar! ¡Oh, hambre devoradora dentro de mi hartura!
Ellos toman de mí. Pero ¿toco yo siquiera su alma? Entre el dar y aceptar media un abismo: el abismo mas pequeño es el mas difícil de salvar.
De mi belleza brota un hambre: yo quisiera dañar a aquellos a quienes ilumino, y robar a aquellos a quienes colmo de regalos. ¡Tanta es mi hambre de maldad!
Retirar mi mano cuando ya otra se ha extendido hacia ella, vacilar como la cascada antes de despeñarse.- ¡Tanta es mi hambre de maldad!
Tal venganza imagina mi plenitud, tal maldad incuba mi maldad.
¡Mi gozo de dar murió, a fuerza de dar! ¡Mi virtud se cansó de sí misma por su misma exuberancia!
Quien siempre regala, está expuesto hasta perder el pudor: a quien siempre distribuye, la mano y el corazón se le encallece de tanto repartir.
Mis ojos no se inundan ya de lágrimas ante la vergüenza de los que piden: mi mano se ha endurecido, ya no sienten el temblor de las manos llenas.
¿Adonde fueron las lágrimas de mis ojos y la gala de mi corazón? ¡Oh, soledad de los generosos! ¡Oh, silencio de los que brillan!
Muchos soles giran en los espacios vacíos: a todo lo que es oscuro le hablan con su luz contra lo que brillan - para mí, callan.
¡Ay, así es la enemistad de la luz contra lo que brillan: despiadada sigue su camino!
Injusto en lo más hondo de su corazón contra cuanto brilla, frío con los soles: así caminan todos los soles.
Semejantes a huracanes, vuelan los soles por sus órbitas. Siguen en su voluntad inexorables: ésa es su frialdad.
¡Ay, solamente vosotros, los oscuros y nocturnos, extraéis calor de los que brillan, solamente vosotros bebéis la leche y consuelo de las ubres de la luz.
¡Ay, hielo me rodea, hielo abraza mi mano! ¡Ay, en mí hay sed, que desfallece por vuestra sed!
Es de noche: ¡Ay, que yo tenga que ser luz! ¡Y sed de lo nocturno! ¡Y soledad!
Es de noche: a esta hora brota de mí mi deseo, cual una fuente. - Hablar es lo que deseo.
Es de noche: a esta hora hablan mas fuerte todos los manantiales. Y también mi alma es una fuente saltarina.
Es de noche: a esta hora despiertan las canciones de los amantes, y también mi alma es la canción de un amante.
Así habló Zarathustra.
Extracto del libro:
ASÍ HABLÓ ZARATUSTRA (1883), de Friedrich Nietzsche (1844-1900), página 96-97 de la editorial La Oveja Negra, 1984.
Ellos toman de mí. Pero ¿toco yo siquiera su alma? Entre el dar y aceptar media un abismo: el abismo mas pequeño es el mas difícil de salvar.
De mi belleza brota un hambre: yo quisiera dañar a aquellos a quienes ilumino, y robar a aquellos a quienes colmo de regalos. ¡Tanta es mi hambre de maldad!
Retirar mi mano cuando ya otra se ha extendido hacia ella, vacilar como la cascada antes de despeñarse.- ¡Tanta es mi hambre de maldad!
Tal venganza imagina mi plenitud, tal maldad incuba mi maldad.
¡Mi gozo de dar murió, a fuerza de dar! ¡Mi virtud se cansó de sí misma por su misma exuberancia!
Quien siempre regala, está expuesto hasta perder el pudor: a quien siempre distribuye, la mano y el corazón se le encallece de tanto repartir.
Mis ojos no se inundan ya de lágrimas ante la vergüenza de los que piden: mi mano se ha endurecido, ya no sienten el temblor de las manos llenas.
¿Adonde fueron las lágrimas de mis ojos y la gala de mi corazón? ¡Oh, soledad de los generosos! ¡Oh, silencio de los que brillan!
Muchos soles giran en los espacios vacíos: a todo lo que es oscuro le hablan con su luz contra lo que brillan - para mí, callan.
¡Ay, así es la enemistad de la luz contra lo que brillan: despiadada sigue su camino!
Injusto en lo más hondo de su corazón contra cuanto brilla, frío con los soles: así caminan todos los soles.
Semejantes a huracanes, vuelan los soles por sus órbitas. Siguen en su voluntad inexorables: ésa es su frialdad.
¡Ay, solamente vosotros, los oscuros y nocturnos, extraéis calor de los que brillan, solamente vosotros bebéis la leche y consuelo de las ubres de la luz.
¡Ay, hielo me rodea, hielo abraza mi mano! ¡Ay, en mí hay sed, que desfallece por vuestra sed!
Es de noche: ¡Ay, que yo tenga que ser luz! ¡Y sed de lo nocturno! ¡Y soledad!
Es de noche: a esta hora brota de mí mi deseo, cual una fuente. - Hablar es lo que deseo.
Es de noche: a esta hora hablan mas fuerte todos los manantiales. Y también mi alma es una fuente saltarina.
Es de noche: a esta hora despiertan las canciones de los amantes, y también mi alma es la canción de un amante.
Así habló Zarathustra.
Extracto del libro:
ASÍ HABLÓ ZARATUSTRA (1883), de Friedrich Nietzsche (1844-1900), página 96-97 de la editorial La Oveja Negra, 1984.
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viernes, 13 de mayo de 2016
NOCTALGIA (Parte Final)
Miro a mi alrededor y
observo cada objeto que se encuentra en ella, hasta donde la claridad alcanza a
iluminar. La ventana deja ver en el exterior un paisaje hermoso que jamás me
había dado cuenta que estaba ahí. Observo también con luz tenue el pequeño
estante que está dentro de la habitación con unos libros desordenados en los
entrepaños, un jarrón con unas flores secas, el reloj de luz incandescente ya
no brillaba tanto y en la mesa están unas hojas con algunos garabatos escritos
en perfectos desorden y otros tantos estaban en el suelo ya dándole la luz del
sol.
Cerca de la mesa está la
cama con las sábanas sin orden alguno, la sábana estaba tirando hacia el suelo
como si alguien hubiese dormido allí y no pude haber sido yo pues llevo varios
días despierto. Junto a la cama, la mesita de noche con la gaveta y las puestas
abiertas. Al ver esto entró en mí un
sobresalto que se me erizó toda la piel, pensé de inmediato que algo malo
habría pasado, un ladrón seguro entró, ese fue mi primer pensamiento pero al
instante reacciono preguntándome en qué momento si siempre he estado aquí. La
claridad de la mañana ya entraba en casi toda la habitación dando su luz con el
pie de la cama. Y mis ojos se abren como persianas al ver en el suelo una mano
que se aclaraba su imagen al iluminarse el espacio. No podía dejar de seguir
con la vista lo que continuaba, un brazo y un torso y luego logré ver un cuerpo
completo tirado en el suelo. Las facciones de su rostro me eran conocidas.
Di traspiés hacia atrás, con
el susto más grande de mi vida, tropecé con la mesa lanzándola en el suelo y
con el volaron los papeles que estaban encima. Mientras caía al suelo vi caer
en cámara lenta esos papeles como las hojas secas de otoño que caen tumbadas
por el viento helado del norte. Me arrastré tan rápido como pude a la esquina de
la habitación en que aún no dada mucho el sol. El susto no pasaba todavía,
venían a mi pensamientos de ¿Quién era? ¿Estará muerto? ¿Quién lo mató o de que
murió? ¿Porque estaba ahí?
Mientras aguardaba en la
esquina prendado del miedo, el sol seguí su avance y aunque no quería mirar más
ni descubrir quién era esa persona tirada en el suelo de mi cuarto no podía dejar de hacerlo. Miré con más asombro aún al notar que la mesa que pensé que había
tirado estaba de pie con sus hojas de papel encima. Cerré los ojos y apreté las
manos y sentí un crujir entre ellas, abrí las manos y tenía una hoja de papel
que arrastré conmigo al colocarme en ese reducto espacio que me acobijaba como
los brazos protectores de una madre.
Tomé el papel con ambas
manos y empecé a desdoblar su corrugada estructura, estaba escrito algo que se
fue develando como una cortina ante mis ojos, y con mucho asombro pude leer
“Que nadie sea acusado de mi muerte” más abajo estaba escrito de forma
temblorosa “Sam…”
Me levante de mi sitio
seguro pues el miedo se había ido y camine con mucha calma hacia la mesa de escribir, y recordando al fin lo que tenía en mente por hacer tomé el
lapicero y la hoja de papel y escribí “descubrir la vida es encontrar la
muerte…voy tras los pasos de mi amor” y más abajo coloqué con mano firme “Sam…”
FIN. -
Henry Martínez.-
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viernes, 8 de abril de 2016
ENCONTRAR LO QUE NUNCA SE HA PERDIDO (Parte IV)
Y
en algún instante todo estaba en silencio, no se sentía la brisa, no se sentía el frío, todo
estaba quieto, el silencio era ensordecedor.
De pronto la sombra comenzó a avanzar
rápidamente hacia él, no le dio tiempo de arrastrarse ni un centímetro, estaba
mirándola inmóvil pues ya la tenía encima. Empezó a tratar de gesticular algo,
pero no le salía ningún sonido, se esforzó y tartamudeó: ¡¡ Q…Q…Quien
e…e…eres!!! Por si era una persona…¡¡Chú...Chú!!! Dijo luego, por si era un
animal…¡¡¡POR FAVOOOOR NO ME HAGAS DAÑÑOOO!!! Gritó con voz temblorosa y llorosa
como última opción.
--No tengas miedo, no te hare
daño…escuchó esas palabras casi como dentro de su cabeza, luego pensó que
podían provenir de esa sombra, era una voz suave, tierna y apacible. Su corazón
comenzó a latir más lento y su mirada de susto empezó a ver con más claridad a
la sombra pues se convertía en un haz de
luz. El miedo se había disipado y ahora estaba más en calma y sus puños
soltaban poco a poco las hojas trituradas. ¿Quién eres? Volvió a preguntas,
esta vez con voz más clara pero aun teniendo la precaución a cualquier cosa a
pesar de que se sentía una paz indescriptible en todo el lugar.
No había una respuesta aun pero
seguía mirando a lo que ahora es una luz brillante pero cálida, no lo
enceguecía pero lo mantenía perpetuo al suelo. Intentando incorporarse no
dejaba de ver la luz. Una vez de pié pregunto una vez mas ¿quién eres? Se
escuchó un ave trinar y la brisa movía levemente las ramas de los arboles, un
rayo de sol se coló entre el bosque, al mismo tiempo que se escuchaba provenir
de la luz ¿no me conoces?
—No, Respondió él, no logro
distinguirte—continuó diciendo.
--Soy lo que tú eres.
El se quedó pensativo pues sentía que
estaba confundido ¿estoy acaso muerto? Preguntó.
--No, si estuvieras muerto yo no
estaría aquí contigo.
--¿y entonces?
--Estoy aquí por ti y para ti, pero
en lo últimos años has estado disperso de mi.
--¿eres mi ángel de la guarda?
--No, a pesar de que no rezas, aun
crees en algo que te cuida.
--Solo veo una hermosa luz, pero no
me parece conocer nada como tú.
--Es que me has olvidado a pesar de
tus tropiezos en la vida, antes esperabas mucho de mí, pero hace tiempo que me
olvidaste porque te sientes autosuficiente y solo crees en ti mismo.
--¿y eso es malo? Cuando se es autosuficiente,
uno sabe que puede lograr muchas cosas…
--Cierto, pero en la mayoría de los
casos, esas personas se van creyendo superiores a otros y comienzan a perder
las perspectivas de la vida y a tomar decisiones sin pensar en el prójimo.
--¡Pero si nuestras ideas siempre
están guiadas para ayudar a los demás!
--No siempre, porque se han creado en
torno a mí un comercio lucrativo, jugando a ser lo que soy, olvidando dar la
alegría verdadera. Así no se ayuda. Solo se les manipulan los sentimientos
dándoles falsas expectativas.
--¿y eso que tiene que ver conmigo?
--Mucho, porque tú has logrado llegar
lejos, pero todo no lo has hecho solo, alrededor tuyo ha estado gente muy
valiosa, tanto de sentimiento como de conocimientos y no solo lo has dejado
atrás sino que también los has echado a un lado.
--Pero si yo he seguido mis
instintos, he seguido mi camino con mis ideas y mi constancia, no tengo la
culpa que otros se queden estancados.
--Cierto, pero dejarlos atrás no
significa olvidarte de ellos, de cuan valiosa fue su ayuda, las ideas que
aportaron y que tu desarrollaste, de esas palabras que te sirvieron para seguir
adelante, de esos momentos de ánimo y de compañerismo cuando te sentías decaído.
--Si soy tan malo, ¿porque estás aquí
conmigo?
--Siempre he estado contigo y con
todos, en ti y en todos, pero algunos pierden la fe rápidamente, otros no se
esfuerzan lo suficiente, la mayoría declinan por soluciones rápidas y muy pocos
son los que llegan al final conmigo, pues siempre me tuvieron de su lado a
demás de poner su mayor esfuerzo.
--Cada vez entiendo menos, ¿puedes
decirme por qué estoy aquí?
--Claro, estas aquí buscándote, pues
solo soy quien te impulsó a subir esta
montaña, hacer constante en llegar hasta
aquí. Soy lo que te hizo vencer los obstáculos del camino y a medida que te
acercabas a tu destino has logrado verme cerca de ti una vez más. Soy todo
aquello de lo que tú has pensado hacer en tu vida y con tu vida. La lucha, la
motivación, la manera de ver las cosas. Soy tu mayor aliado y tu mejor
estratega. Soy quien te ha dado todo aun sin que tengas nada. Soy tus deseos y
tu fe, tus ideas y tu realidad. Soy presente y futuro, el origen de todo
pensamiento. Soy tu familia y tus amigos. Soy aquí y ahora mientras tú vivas y
sueñes.
Continua...
Henry Martínez.-
Continua...
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viernes, 18 de marzo de 2016
SIMILITUDES
Jesús, casualmente es hijo
de María. Piensa que está predestinado para grandes cosas pero aún no sabe que
es.Ya va a cumplir los 18 años
de edad y cree que sus pensamientos y sus recuerdos se les perderán hasta
cumplir los 30.
No sabe aún quien es su padre, se lo ha preguntado a su mamá
pero ella no le dice o no sabe que decirle pues ha tenido varias parejas. Por
lo tanto Jesús se hace a la idea que José, que es con quien vive su madre
actualmente es su padre pero tiene sus dudas.
Ellos viven en un barrio
pobre, Jesús nació en su mismo rancho a las afueras de la ciudad y es el mayor de sus hermanos. Ha
escuchado a algunos vecinos decir que cuando él nació solo acompañaba a su
parturienta madre un perro y un gato y que
horas antes del parto se había ido la poca luz eléctrica que llega al
sector y regresó justo en el momento de su nacimiento.
Jesús tiene pocos amigos
pero muchos pensamientos y se ha dedicado a escribirlos desde hace poco para no
olvidarlos, según él, y recordarlos cuando le regrese la memoria a los 30 años
de edad y sepa ya cuál será su destino sin olvidarse de su pasado.
Jesús ha deambulado por el
barrio de un lado a otro, el que conoce bien por que desde niño a acompañado a
José para reparar y vender los objetos que hace con la madera que se consigue
en los basureros. No es carpintero pero tiene cierta virtud con las manos para
estos menesteres.
Jesús se sienta en un muro
cerca de su casa para recordar las veces que se ha topado en diferente lugares,
que son muchos, con gente un poco extraña. Trata de recordar con poca lucidez
lo que le han dicho. Una de esas cosas es que un señor le dijo que era un niño
muy especial y que de él va a depender los cambios por venir, otro le dijo que
un día lo recordaran por las cosas que hará en el futuro y un tercero lo tomó de la mano para enseñarle que la vida es lo que uno quiere que sea.
Una mañana su madre María se
levanta temprano para despertar a Jesús y ser la primera en felicitarlo por su
cumpleaños número 18 y para que le haga
un favor en el mercado. Entra en el cuarto donde duerme con sus otros hermanos
pero no lo ve, despierta y pregunta por Jesús, al hijo que tiene más cerca en
la habitación y este le dice que estaba anoche en la sala sentado y pensativo
como siempre. María sale a preguntar a los vecinos si no han visto salir a
Jesús la mañana de hoy a lo que estos le responden que no lo han visto. María
levanta a unos de sus niños para que busque a José al basurero a ver si Jesús
está con él, pero regresa con José un poco preocupado y sin Jesús.
Ya han pasado varios días y
nadie sabe nada de Jesús, la policía ya tiene los datos de la denuncia de su
desaparición pero no tiene pista alguna. María aún sigue preguntando por él con el dolor y la angustia
marcado en el rostro a todas partes que va, los hospitales no han reportado ni
siquiera a alguien parecido a él pero María aunque triste no pierde las
esperanzas de recobrarlo con vida.
Ya la gente comienza a decir que fue el
hampa que lo secuestró, que quizás ya fue ajusticiado, por la policía o algún
delincuente drogado que lo confundió con un enemigo, pero todos saben que él no
tenía problemas con nadie. Uno de sus pocos amigos, que
sabía las inquietudes de Jesús y les dijo que el vendrá en su cumpleaños 30 y
vendrá hecho hombre
María no quiere resignarse a
perderlo pues es su primogénito. Nadie sabe qué ha pasado con él a semanas de
su desaparición, ahora ya están diciendo para alentar a María en medio de su
sufrimiento que “Jesús viene pronto” y debemos estar preparados para recibirlo.
Henry Martínez.-
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domingo, 14 de febrero de 2016
DEL AMOR, LA AMISTAD Y EL AMOR
Hola buenos días, feliz día del amor y la amistad, pero ¿Existe el amor y la amistad entre nosotros?
¿Es un amor amistoso o una amistad amorosa?
¿Como separar un cosa de la otra?
Es casi imposible separar una cosa de la otra, por eso hay amigos que se enamoran y amantes que se hacen amigos.
De mi parte te ofrezco una amistad incondicional y te ofrezco un amor sin medidas, una eternidad sin horas y una joya sin valor.
Un destello sin luz y una carta sin poemas, una rosa sin pétalos en un jardín sin flores.
Un brazo sin calor en una noche fría, unos labios sin pasión y una mirada vacía.
Pero con toda la paciencia que el amor da, con toda la incondicionalidad de la amistad.
Porque no hay amor sin amistad ni amistad sin amor, no hay vida sin ti porque mi vida eres tu.
Porque eres mi piso, eres mi techo, eres mi descanso y eres mi lecho.
Eres la vida a la que me aferro, el sueño en el que juego, eres mi mañana y mi noche, eres cada palabra que sale de mi alma, eres el te que me calma.
Serás el abrigo en mis días finales y serás el comienzo en mi otra vida.
Serás cada suspiro en cada mirada, serás cada historia en mis cuentos de hadas.
Eres la amistad y eres el amor, serás el amor y serás la amistad.
Henry Martínez.-
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sábado, 6 de febrero de 2016
EN QUE TE CONVERTÍ

En que te convertí cuando tu mirada, que yace triste y vacía era la alegría de vida
y en cada mirada iluminada, moría por ver esos ojos verdes cada mañana
ahora muere mi alma al ver nostalgia en tu mirada
En que te convertí cuando escucho tus pasos arrastrase,
tus pasos que flotaban en mi imaginación y no esperaba el momento de encontrarte
sino que corría a tu encuentro antes de cada cita
En que te convertí si el sonido de tu risa la traía el viento
y en mis oídos dejaban un aroma suave de calor en mi espíritu
ahora el dolor opaca tus labios y el sonido se hace tridente
Dios! en que te convertí
En que te convertí si tus manos áridas rosan mi piel dejando un rastro de sangre
que recorre por mi esencia plasmando una marca imborrable
que aunque curada por tus lágrimas me recordaran siempre
en que te convertí
Si me preguntan en que te convertí
diré que eres producto de mi olvido, de mis ganas y de mis sinsabores
diré que te convertí en lo que soy y en lo que seré
diré que el viento te trajo a mi y soplé sin querer para regresarte
eras para mi y en otra te convertí.
Viviré en lo que te he convertido y moriré con la que conocí
esparciré mi ser en la búsqueda de ti para que regreses con la brisa y refresques de bueno mi existencia
porque no es en lo que te convertí lo que quiero
y si alejándome de ti regresas a ser tú
entonces al final te convertí en lo que eres.
Henry Martínez.-
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miércoles, 3 de febrero de 2016
Encontrar lo que nunca se ha perdido (Parte I)
Con la calidez de la brisa del verano y sin recordar que antes había visto esa montaña, estaba allí parado sin dejar de observarla, mientras que el sol le daba en la cara pero aun con ese aire fresco que no te hace sentir el calor del día. Esta vez sentía el raro impulso de subir a esa montaña, existía algo que le atraía, no podía dejar de mirar y en cada detalle se detenía como si buscaba algo específico, como queriendo encontrar eso que se le había perdido y que sabía que estaba allí, en algún lugar de esa montaña. Pero, ¿qué era lo que buscaba? Aun daba vuelta en su mente tratando de buscar algo que le hiciera recordar, mientras tanto seguía observando la montaña, el sol continuaba su paso a través de las colinas iluminando cada segundo el verde prado y los altos arboles que cubrían cada palmo de la tierra como una alfombra. Y mientras más aclaraba mas se podía ver entre la quebrada el asomo del río que corría como insipientes gotas de rocío acumuladas en las hojas de los árboles y entre la grama, hasta alcanzar las parte más baja en una férrea competencia cuyo destino final es el mar.
Y aun seguía hay, parado frente a esa montaña, cada vez con más detalles, cada vez con más asomo, con los ojos más abiertos como si estuviera a punto de ver algo extraordinario, sin darse cuenta que el sol se hace más cálido. Agudizaba ahora su visión, tratando de no moverse para escuchar los sonidos que provenían de esa montaña que tanto observaba. Esta vez con movimientos lentos comienza a recorrer con sus manos los bolsillos del pantalón constatando así que aun tenía su cartera, su celular, sus llaves del apartamento y del carro, siente el peso de su reloj en la muñeca y entre sus dedos chocan los anillos ubicados en su dedo anular y meñique, y se da cuenta que no es eso lo que busca. Detiene la búsqueda en sí mismo para no distraerse de los detalles que la luz del sol le ofrece de esa majestuosa montaña.
Ve ahora con detenimiento los movimientos de los arboles, quizás sea el viento, quizás sean las aves. Ve con entusiasmo el paso de la brisa sobre el pasto, ondeando la yerba como el cabello de un hermoso corcel corriendo por el campo. Pero algo atrae su atención y mira fijamente entre los árboles, intenta afinar su visión inclinando su cabeza un poco hacia adelante, volviendo afinar con un leve movimiento de sus ojos pardos paseándose de izquierda a derecha… se detiene de inmediato, cree haber visto algo, visualiza como una sombra entre los arboles pero no sabe que es, parece que eso quisiese moverse pero al mismo tiempo estar quieto, cierra un poco los ojos para ver mejor y aun así no logra saber que es, pereciera que fuese un animal y también una persona, no logra adivinar. Al mismo instante que observa piensa que es su mente que le está jugando una mala pasada, pues sabe que nada físicamente puede ser tan cambiante, que nada en este mundo puede ser de dos formas al mismo tiempo. Pestañea por unos segundos y al mirar de nuevo la sombra ya no está, bueno… eso que creyó ver, ya no estaba. Pasa sus manos sobre sus ojos un poco cansados intentando refrescarlos, mira hacia las montañas buscando de nuevo eso que creyó haber visto y no esta, parece como que nunca estuvo, pues un rayo de luz ya iluminaba ese lugar.
Baja la cabeza con un sentimiento de decepción, como si hubiese perdido su tiempo, pero algo dentro de sí quería volver a mirar. Y así lo hizo, se incorporo a su postura inicial y miró hacia la montaña, esta vez decidido a encontrar lo que buscaba. Miró y se dio cuenta que la montaña no se parecía a la misma que había visto hace unos minutos atrás, estaban los arboles y los prados, pero la iluminación del sol completamente en el cielo le daba al paisaje otra imagen distinta a la que iluminaba al alba. Miró de nuevo y esta vez agrandó la mirada entrando todo el esplendor de la imagen en sus ojos, ¡Tengo que subir! Pensó en voz alta y sin desprender la mirada de la montaña comenzó a caminar hacia ella.
El camino estaba marcado, la hora no le preocupada, solo quería subir pues aun sentía ese impulso que le aprisionaba el pecho. Mientras más se acercaba más imponente era la montaña, se le hacía inmensa pero eso no le importaba, solo quería subir. Ya el calor empezaba a hacer estragos y a pesar de la suave brisa que se cuela entre los árboles, solo tenía una cosa en mente: subir, ¡subir! ¡SUBIR! Y encontrar eso que buscaba, eso que creyó ver o que su mente quiso que viera.
Henry Martínez.-
Henry Martínez.-
lunes, 1 de febrero de 2016
ACUARELA
Llovía. Abrí mi
paraguas morado. Estaba esperando el autobús. Pasaron los minutos, un hombre
con camisa azul paseaba de lado a lado en su terraza, bastante lejos de mi. Lo
seguí con la mirada, para luego concentrarme en la trayectoria de las gotas
entre el cielo y el piso, en la mitad estaban los carros, los faros, mi
paraguas y los charcos. Pasaron más minutos. La lluvia caía constante. Me
acuclillé en el piso y sostuve el paraguas entre mis rodillas, saqué mi diario
y comencé a escribir: Llovía, abrí mi paraguas rojo. Estoy esperando el
autobús. Pasan los minutos, hay un hombre con camisa amarilla paseando de lado
a lado en su terraza, una cuadra hacia el frente. El autobús llego retrasado,
sus luces parpadeaban, yo estaba mojada. El motor me adormece, veo la
trayectoria de las gotas de un extremo a otro en la ventana, cuento los puntos
de luz. Me quedo dormida y sueño: llueve, y abro mi paraguas rosado. Estoy
esperando un autobús. Pasa un tiempo, un hombre con la camisa verde pasea de un
lado a otro en una terraza en un edificio alto y gris, lo veo muy lejos. Me
acuclillo en el piso, hay ramas pequeñas y verdes asomándose en los charcos
cerca de mí. Sostengo mi paraguas en mi rodilla y saco un espejo, pero no puedo
verme el rostro. Hay gotas de agua en mis ojos, no puedo abrirlos bien; el agua
se siente fría y me despierta. Sigue lloviendo, estoy esperando el autobús.
Autora: Delia Salazar
Blog: ceraycarbon.blogspot.com
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