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sábado, 29 de octubre de 2016

NADA MÁS (Parte Final)

Una vez vestida sale de la habitación hacia la sala, ve el ventanal que ilumina el espacio y siente como que un alma libre ronda en torno a ella, y se enamora queriendo emularla.

Mira por la ventana pero esta vez la luz del sol en lo más alto del cielo ilumina todo el valle, puede escuchar al viento danzar entre los árboles que salta de copa en copa sin detenerse, seguidos de las pequeñas aves que aprovechan la brisa para jugar entre ellas. Se voltea para mirar de nuevo al interior de su sala, observa todos los cambios que debe hacer pero recuerda la libertad que está allá afuera y decide salir a abrazarla.

Baja apresurada las veintitantas escaleras sin sentir el dolor, solo quiere salir por la puerta principal y gritar la alegría que le embarga. Quiere pasar la hoja de ese libro que debe quemar para que nunca más tenga la intención de leerla, para que no se revivan como maldición de bruja en noche de luna.

Al fin siente que todo ha acabado, que la vida comienza a ser vivida como primavera permanente. Ahora con el calor del sol directo en su rostro siente que no volverá a ver más la sombra a su espalda cada vez que se vea en el espejo, solo quiere sentir el amor verdadero y que comienza por amarse a ella misma, ya lo tiene claro.

Ahora todo lo ve distinto, con más esperanza y menos pesimismo, los colores los ve más brillantes y la vida le sabe mejor… ahora es que realmente ha comenzado a vivir, con la necesidad de los golpes de la vida y nada más.

Fin.-

Henry Martínez.-

lunes, 15 de agosto de 2016

¡¡¡Yujuuu!!! Llegamos a 3.000 mil visitas en este blog, gracias a todos los que nos han leído, visitado, hojeado y a los que han venido de paseo, a los que han llegado por curiosidad y a los que nos han recomendado.

Seguiremos escribiendo cuentos, historias y poemas, seguiremos recomendando libros, películas, blogs, vídeos y mas...

¡MUCHAS GRACIAS A TODOS... !

viernes, 22 de julio de 2016

EN LA BÚSQUEDA (Final-Final)

La puerta de vidrio que da a la calle principal se abra automáticamente al medio detenerme frente a ella, salgo forzando las hojas de la puerta con la mirada puesta hacía los postes, pero la luz intensa del lobby de la recepción me impide ver con nitidez, me toma unos segundos enfocar las imágenes que están frente a mí.

Camino apresurado intentando dar unos pasos casi trotando sin dejar de mirar a los dos primeros postes que están cerca. Me detengo dando unos pasos de más y camino con más calma y miro, ahora desde la calle donde la visión es distinta a cuando estaba allá arriba en mi balcón.

Y ahí estaban, los dos seres que no sabía a ciencia cierta si se estaban abrazando o él la aprisionaba queriendo asfixiarla. Avancé hacía ellos poco a poco para saber bien que estaba sucediendo, y continúo dando pasos cortos casi imperceptibles, me acerco y la luz que pega del piso rebota con más luminosidad hacia ambas figuras. Ahora las veo con más claridad…

El viento helado corre entre mis manos y mis orejas comienzan a congelarse, y mientras comienzo a frotármelas con el calor que intento sacar de mi boca, escucho la voz triste: te estuve esperando todo el otoño y ahora que llegas debo despedirme en el poco tiempo que me queda…
.- Mi paso también será por poco tiempo, tú lo sabes.
.- Si, pero yo siempre espero tu llegada para despedirme ya que no puedo irme sin verte antes…
.- Jamás me he acostumbrado a estos encuentros fugaces.
.-  No podemos hacer más…
.- La maldición de nuestro amor no la romperemos jamás, pero siempre vendré unos días antes que te marchas para luego quedar en solitario.
.- Abrázame fríamente con el calor de tu amor…
.- Te amo aunque me sientas frío, te amo aunque nos volvamos distantes, pero estos pocos días son suficiente para soportar el tiempo en que vuelva a verte.
.- El viento ya viene por mí, tu llegada le avisa que debe pasar a buscarme… ¿Nos veremos en la próxima temporada?
.- Seguro, y vendré ansioso como siempre…

Mis lágrimas querían brotar para correr por mis mejillas, al escuchar este dialogo, y cuando pensé en dejarlos solos sopló un viento algo fuerte y en ese momento la pareja se besó tiernamente mientras la brisa levantaba a la mujer que se desvanecía confundiéndose con el frío.


El hombre se quedó cabizbajo recostado del poste. Miré su tristeza al quedarse solo, sentí pena. Metí las manos en mis bolsillos para irme de nuevo a mi apartamento y al dar los primeros pasos comenzó a caer las primeras y pequeñas estrellas de nieve… ha llegado el invierno.

viernes, 15 de abril de 2016

ENCONTRAR LO QUE NUNCA SE HA PERDIDO (Parte FINAL)

Él se quedó ensimismado, recordó tantas cosas en aquel momento, recordó cosas de su infancia, de su juventud rebelde, de amigos y novias, de familiares vivos y muertos. Su cara era un poema, era una oda al recuerdo. Recordó triunfos y fracasos, recordó quien era, de donde venia y hacia donde iba. Después de todo lo que tenía, volvía a encontrar sentido a su vida. Ahora sentía que una paz interna recorría todo su cuerpo, cayó de rodilla y comenzó a sollozar, su alegría era inmensa pues ahora sabía a quien buscaba y por qué. Sabía a donde ir comprendiendo que existe alguna razón. Levanto una vez más la cara al cielo y respiró el aire puro del bosque, se sentía el aroma de la tierra, vió con detenimiento desde las criaturas mas diminutas hasta los grandes árboles por encima de él….y comprendió la vida.
Se levantó con entusiasmo y mirando al frente, vio que aquella brillante luz se estaba haciendo traslucida ¿Qué te está pasando? —Preguntó-- ¿te perderé de nuevo?
--No,--respondió la luz ya mas traslucida—ni tu ni nadie me ha perdido jamás, solo que a veces me hacen a un lado por temor a seguir creyendo. Solo se hacen daño porque la realidad es y siempre será una, aunque sea vista de diferente manera, y el destino es laborable y duradero siempre y cuanto me tengas presente.
--Te aseguro que eso haré siempre.
--Ahora sí puedes irte…y recuerda que estaré ahí cuando me necesites.
Se volteó decidido a comenzar a bajar la montaña lleno de una nueva energía y vitalidad que había sentido en sus primeros años de lucha y qué esta vez no la dejaría ir. La brisa era fresca y la luz del sol estaba ya más bajo camino hacia el horizonte. Las hojarascas volvían a crujir con los dos primeros pasos. Se detuvo de nuevo y en su rostro se dibujo una sonrisa. La brisa seguía su rumbo y se sentía que giraba entre los arboles como doncellas traviesas y libres, que se esconden y disfrutan del juego como nosotros cuando éramos niños. Se volteó y miró la luz, y sin vacilar le preguntó:
--¿me puedes decir tu nombre?
--Y la luz respondió—ESPERANZA…,--y continuo desapareciendo hasta que solo se veía el bosque, nuevamente se escucharon todos los sonidos del lugar, llenando de alegría su corazón. Él sonrió otra vez y acentuando con la cabeza mientras giraba para empezar a bajar, se dijo en voz baja “Lo sabía, solo quería escucharte una vez más”.

Y bajando, estaba ahora seguro  que volvería a disfrutar la vida, que vivirá cada segundo con toda intensidad, que gritará a los cuatros vientos que es feliz deseando compartir su felicidad con el mundo, que llevaría la buena noticia que todo no está perdido y que nunca lo ha estado, que él al igual que muchos en estas tierras, son hombres y mujeres llenos de esperanza y que por ello, esta es una vida pujante de futuro...pues encontró lo que nunca se le había perdido
FIN.
Henry Martínez.-

viernes, 1 de abril de 2016

ENCONTRAR LO QUE NUNCA SE HA PERDIDO (Parte III)

Vuelve a escuchar el sonido de las hojas secas en el suelo y mira a su izquierda para observar, busca con la mirada a lo que emite el ruido, otra lagartija quizás,  pensó,  pero su mirada no logra atinar a nada parecido, creyó que era su imaginación a causa del cansancio. Intenta retomar el ritmo pero este se hacía más lento, respira con dificultad y su visión sentía que no era óptima. En ningún momento ha mirado atrás, en ningún instante se ha puesto a pensar en cuanto ha subido, en su mente está claro el camino y aun no ha llegado al sitio indicado, así lo sentía.
Detuvo la marcha recostándose de un árbol, inclinó la cabeza hacia arriba con los ojos cerrados, respiró profundamente dos o tres veces al mismo tiempo que se pasaba la mano por la frente para secarse el sudor. Abrió los ojos y observó la luz del sol en lo alto de los arboles. Los rayos brillantemente se inclinaban desde su izquierda y caían con suavidad hasta tocar el suelo cubierto de hojas secas con una delicada timidez. Sintió que el alma le volvía al cuerpo, recordó que no había tomado agua desde mucho antes de empezar a subir, y aun así no tenía sed. Se incorporó con la meta final como su única idea y con pasos más lentos como si no pudiese levantar los pies, avanzaba con dificultad. Pensó: “estoy como el dicho ese; ando con un plomo en el ala” y sonrió.
Ya el sol había bajado más en dirección al oeste, iba rumbo al poniente, y mientras tanto él seguía caminando, no sabía si al norte, al sur, al este, al oeste o algún punto cardinal intermedio, solo seguía caminando, su corazón comenzó a latir más fuerte, él pensaba que  le estaba exigiendo mas oxigeno, sentía una extraña sensación que no recordaba haberla sentido antes. Pensó en detenerse pues por un instante  sentía la presencia de alguien o de algo, sus vellos se erizaron al imaginar que podría ser un lobo o un tigre, quizás de  un oso. No se detuvo pero caminó con un poco de cautela mirando a su derecha y luego al otro lado, giró en un pequeño círculo para mirar a todos los lugares, como asegurándose de que no quedara un palmo por cubrir, quiso avanzar más rápido pero sólo pudo acelerar un poco la marcha. Miró hacia el frente y casi se detuvo, allí estaba, ¡no lo podía creer! Había llegado al lugar que buscaba, ¡su corazón se lo decía palpitando con más fuerza!
Casi brincaba de la alegría…avanzó rápidamente para terminar de llegar hasta ahí, y cuando sintió que estaba en el centro del lugar rió a carcajadas y con la cabeza inclinada hacia el cielo comenzó a dar vueltas con los brazos extendidos a los lados. Giró y giró, y no paró de reír aunque no sabía por qué. Cuando bajó la cabeza en unas de las vueltas miró algo entre los árboles, la risa por poco se le paralizó y girando con más lentitud se detuvo de espalda a lo que había visto.
Quedo parado ahí con los ojos cerrados pensando que era su imaginación aunado al cansancio lo que le habría hecho ver esa sombra. Abrió los ojos y miró hacia el frente sabiendo que lo que había visto estaba a sus espaldas. Pensó dos veces antes voltear y respirando profundamente lo hizo, ¡¡ZUASSS!! El giro fue violento pero no había nada, y casi quieto como en una posición de combate miró de nuevo pero esta vez con movimientos de sus ojos de un lado a otro. Soltó la respiración pues en efecto no era nada. Su corazón aun latía fuerte por ese percance. Respiró profundo para calmarse, bajó la mirada al suelo con una expresión en su cara de: uff gracias a Dios; pero eso no duraría mucho porque sintiendo esa presencia, miró a su izquierda y allí estaba aquella sombra de nuevo. El hombre brinco en su mismo sitio cuando miró de frente aquello que no divisaba bien, trastrabilló unos pasos hacia atrás y cayó de espalda en el suelo haciendo ruido con las hojas secas, sus manos ya tocando el piso se aferraron a un montón de hojarascas que crujían en sus puños, sus dientes se aprisionaban entre sí, la expresión de su cara había cambiado a la de: ¡¡sálvame Dios!!,  intentaba ver con exactitud de qué era esa sombra, si de un animal o de una persona pues la luz que entraba en el bosque era trémula. Pero algo si empezaba a notar, la sombra de aquello que estaba allí, no se movía, no emitía ruido alguno, no había diferencia entre si estaba de pie, sentado o agachado. Simplemente no se movía. 

domingo, 14 de febrero de 2016

DEL AMOR, LA AMISTAD Y EL AMOR

Hola buenos días, feliz día del amor y la amistad, pero ¿Existe el  amor y la amistad entre nosotros?
¿Es un amor amistoso o una amistad amorosa? 
¿Como separar un cosa de la otra? 
Es casi imposible separar una cosa de la otra, por eso hay amigos que se enamoran y amantes que se hacen amigos.
De mi parte te ofrezco una amistad incondicional y te ofrezco un amor sin medidas, una eternidad sin horas y una joya sin valor.
Un destello sin luz y una carta sin poemas, una rosa sin pétalos en un jardín sin flores.
Un brazo sin calor en una noche fría, unos labios sin pasión y una mirada vacía.
Pero con toda la paciencia que el amor da, con toda la incondicionalidad de la amistad.
Porque no hay amor sin amistad ni amistad sin amor, no hay vida sin ti porque mi vida eres tu.
Porque eres mi piso, eres mi techo, eres mi descanso y eres mi lecho.
Eres la vida a la que me aferro, el sueño en el que juego, eres mi mañana y mi noche, eres cada palabra que sale de mi alma, eres el te que me calma.
Serás el abrigo en mis días finales y serás el comienzo en mi otra vida.
Serás cada suspiro en cada mirada, serás cada historia en mis cuentos de hadas.
Eres la amistad y eres el amor, serás el amor y serás la amistad.

Henry Martínez.-


lunes, 1 de febrero de 2016

ACUARELA

Llovía. Abrí mi paraguas morado. Estaba esperando el autobús. Pasaron los minutos, un hombre con camisa azul paseaba de lado a lado en su terraza, bastante lejos de mi. Lo seguí con la mirada, para luego concentrarme en la trayectoria de las gotas entre el cielo y el piso, en la mitad estaban los carros, los faros, mi paraguas y los charcos. Pasaron más minutos. La lluvia caía constante. Me acuclillé en el piso y sostuve el paraguas entre mis rodillas, saqué mi diario y comencé a escribir: Llovía, abrí mi paraguas rojo. Estoy esperando el autobús. Pasan los minutos, hay un hombre con camisa amarilla paseando de lado a lado en su terraza, una cuadra hacia el frente. El autobús llego retrasado, sus luces parpadeaban, yo estaba mojada. El motor me adormece, veo la trayectoria de las gotas de un extremo a otro en la ventana, cuento los puntos de luz. Me quedo dormida y sueño: llueve, y abro mi paraguas rosado. Estoy esperando un autobús. Pasa un tiempo, un hombre con la camisa verde pasea de un lado a otro en una terraza en un edificio alto y gris, lo veo muy lejos. Me acuclillo en el piso, hay ramas pequeñas y verdes asomándose en los charcos cerca de mí. Sostengo mi paraguas en mi rodilla y saco un espejo, pero no puedo verme el rostro. Hay gotas de agua en mis ojos, no puedo abrirlos bien; el agua se siente fría y me despierta. Sigue lloviendo, estoy esperando el autobús.

Autora: Delia Salazar
Blog: ceraycarbon.blogspot.com 

domingo, 3 de enero de 2016

QUISIERA VERTE ESTA NAVIDAD...

Si te viera de nuevo, sería el hombre mas feliz 
y aunque con el susto en mi pecho te abrazaría como aquel día que te vi 
quizás esperando por mí.

Si pudiera abrazarte de nuevo, lo haría con la fuerza  

y no permitiría que te fueras pese a que me despertara
correría detrás de ti aunque se que no te alcanzara

Si al despertarme la realidad es que no estas

buscaría dentro de mi donde seguro te encontraré
y allí te miraría a los ojos para ver de nuevo ese profundo amor que busqué


Si al descubrir que ya no estas y mi vida se entristece de nuevo
recordaría todos esos momentos de alegría y enseñanzas
y seguro sabré que tus palabras jamas se perderían 
pues mis hijos, sus hijos y sus hijos seguirían amándote

Si al recordar esos momentos de alegrías y enseñanzas

tu alma vendría a mi rebosando de amor encendiendo las luces de mi vida
ya no habría mas búsqueda, se acabarían las lagrimas, y esta navidad dormiría en tus brazos
como aquel niño que espera su regalo en noche buena

Y si el amor enciende mi vida, mi alma brillaría como siempre

soñándote, brindándome ese apoyo justo cuando lo necesito
dándome el consejo exacto y amándome eternamente aunque ya no estés
por eso y mas... quisiere verte este navidad




Henry Martínez.-



lunes, 12 de octubre de 2015

PARA TI, CUANDO LO SEPAS...


Con la luz de la mañana recreo mi mente. Recreo mis pensamientos sabiendo que tendré otra oportunidad de vivir junto a ti. No es solo ese instinto de entenderte cada vez que intentas decirme algo, sino también que con tus intensos y alegres ojos mi vida es radiante. Y el calor del amanecer, y el olor del nacimiento de este nuevo y continuo amor, llega a mí una clara posibilidad de comenzar…y entonces comprendo una vez más el sentido de la existencia.

Nunca imaginé estar tan ilusionado a tu lado, volver a sentir la ternura para este nuevo querer. Un momento más contigo es tener la eterna juventud pues, con tus gestos solo puedo decirte cuanto te quiero y, con la constante dedicación hacia ti lograré que me digas cuanto me quieres. Deleitarme contigo es tener de nuevo ese recuerdo juvenil con el cual me contagias y me haces delirar en lo más recóndito de mí ser. Mi alma es más feliz con cada abrazo tuyo, con cada beso tuyo y con qué tan sola salga una sola sílaba con tu voz es suficiente para entender que aunque muera estaré siempre en tus recuerdos, en tu mente y en tu corazón. Ya puedo decir que somos uno, que naciste para mí y que jamás sentirás la antología de negarme, pues todo lo que hago es ahora para ti, y sé que te enorgullecerás de decir que tu eres yo, sin dejar nunca de ser tu.

Cuando duermes a mi lado me doy cuenta que eres un verdadero ángel, mi ángel. Ese ángel con el que todos soñamos, que nunca vemos pero siempre está a nuestro lado, y quizás por eso simplemente nos sentimos felices sin ninguna razón aparente... Ahora ya caminamos agarrado de la mano, sin miedo, cuidándonos, midiendo cada paso que damos como quien tiene temor a caerse, pero con el entusiasmo de querer correr sin detenernos, en momentos como estos, sencillamente pienso cuanto te quiero.

Me emociona cuando estamos en la mesa y acerco a tu boca con devoción y cariño la comida, y me miras, y me sonríes, y sé que estas feliz porque estoy a tu lado. No dices nada pero sé que me quieres, y en ese momento pienso cuanto te quiero. Y el tiempo pasa, y los momentos se hacen eternos, cuanto más tiempo menos tiempo y en aquel tiempo esperare al final del camino labrado el instante en que puedas decirme “te quiero….abuelo” y ese será uno de los momentos más felices de mi vida. Y sabremos definir entonces porque eres mi nieto y yo tu abuelo.

Henry Martínez.-