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sábado, 19 de mayo de 2018

VOCES (4ta parte)

Luego de una jornada de trabajo, y sin dejar de sentir esa hambre que ha acompañado en los últimos meses, voy camino a mi apartamento pensando que podría ingeniarme para comer algo antes de la cena. Pensando también en meterme dentro de las paredes del baño para intentar de dejar mi subconsciente, dejar de escuchar esas voces que atormentan mi estomago.

Al bajar del autobús apretujado de voces altas y baja, de voces detrás y delante de mí, camino apresurado a alcanzar la puerta de entrada al edificio intentando dejando atrás las voces que me persiguen desde hace unos meses en cada mañana que me levanto.

Subiendo las escalinatas miro hacia atrás y no veo a nadie subir pero escucho voces, ya no puedo distinguir entre lo que es una voz real y la de mi cabeza. Intento no ponerle mucha atención para seguir adelante, pero lo claro e irresistible de esas voces me ponen atento. Entro al apartamento y enciendo la tele, y las noticias son sobre el hambre de la gente en mi país pero no dicen nada sobre el hambre del mundo que es mayor, y pasan imágenes de algún sector como refiriéndose a lo mismo en cada rincón. Pero lo que más me intriga es que el proceso del hambre es en mi mismo un producto de escuchar esa palabra a cada instante y aunque teniendo comida disponible en mi nevera y en mi alacena pienso en eso como un problema que nos afecta a cada uno por igual. 

Al punto descubierto, tengo que darle una solución para poder salir de ésta antes que me produzca un enfermedad y llegar a padecer de gula...

Continuará...

Henry Martínez.-  

viernes, 6 de enero de 2017

AÑO NUEVO!


Amaneció y ya estamos en un nuevo año, dicen los entendidos que comienzan nuevas metas... bueno, lo que si sabemos es que tenemos más retos que cumplir o por lo menos intentarlo. Ya este Blog cumplió el 12 de octubre del año pasado su primer año de existencia, y digo de existencia por que también cumplió con el objetivo de darse a conocer como una espacio de lectura para la poesía y las historias o cuentos.

Debo dar las gracias infinitas a los que siguen las lecturas que se han publicado aquí, a las mas de 4.100 visitas en este año y casi tres meses aunque sé que no se ha sido constante y que hemos tomado un tiempo de descanso necesario. Espero sigan los nuevos escritos por publicar, las nuevas historias o cuentos, así como las reseñas en las recomendaciones, películas, vídeos y más, colocadas en nuestro Blog.

Aprovechemos estos nuevos tiempos para el amor, la paz y que la prosperidad nos embriague en este año nuevo que comienza...  ¡Feliz año 2017! 

Henry Martínez.-

viernes, 4 de noviembre de 2016

VOCES

Mientras algo me perseguía en medio de la noche y por un callejón desolado y poco alumbrado, no dejaba de jadear con rapidez. Un miedo se apoderaba de mí y sentía que corría sobre mi estómago mientras miraba hacia atrás y no lograba divisar a nadie en medio de la penumbra pero aun así mi miedo no me abandonaba. Intenté fijar el camino a seguir para no perderme. Mi corazón latía con más fuerza, mi mente me instaba a seguir y al mismo tiempo me decía que “eso” que me perseguía estaba cada vez más cerca de mí sin importar cuanto corriera. Tanto era la jugada que mi mente influía en la huida, que su respiración la presentía muy cerca. Intentaba no mirar atrás para no paralizarme de terror y ser presa fácil de lo que me perseguía. En un impulso de seguir corriendo me detuve de golpe al ver frente a mí un precipicio en medio del camino, casi caigo en él, pero logré dar un paso hacia atrás. Un silencio se apoderó del lugar, la brisa se detuvo, el polvo se paseaba ante mis ojos en cámara lenta, todo parecía como un tiempo gelatinado en una bola de cristal. Me doy cuenta que respiro y que mi corazón aun latía velozmente al ritmo de mi miedo, y otra cosa más también oía, eran los pasos agigantados y pesados de lo que me perseguía en esto que se había hecho una eternidad. Sólo pude atinar a encogerme de hombros para esperar el fuerte golpe de mi perseguidor y respirar por última vez en este mundo. Ya estaba lo bastante cerca de mí, y un rugido ensordecedor terminó por quebrar lo que me quedaba de valentía para seguir con vida.

Un sobresalto sentí y al abrir los ojos el estómago me dolía, mi primer pensamiento era que estaba herido debido a un mordisco o un arañazo hecho por las manos de uñas puntiaguda del monstruo que me perseguía y que definitivamente era este mi fin, solo me quedaba  poner mis manos en la herida y esperar la muerta mientras me retorcía de dolor.


Levanté una de mis manos para ver qué cantidad de sangre emanaba de mi barriga y mi asombro me estremeció de alivio al ver que no tenía nada, mis manos estaban limpias de sangre, traté de reponerme, de abrir bien los ojos, ya que sentía que estaba en otra parte. En efecto, estaba en mi cama pero mi corazón aun bombeaba sangre apresuradamente y mi respiración no se quedaba atrás. Inhalé profundamente para calmarme un poco. Todavía me dolía el estómago pero no era de susto sino del hambre que se apoderó de mi mente, y éste de mis sueños que se convirtió en mi pesadilla, y ésta última de mi miedo. Todo un correlativo sugestivo que me hizo levantar a las tres de la madrugada a comer algo...

Continuará...

Henry Martínez.-

sábado, 29 de octubre de 2016

NADA MÁS (Parte Final)

Una vez vestida sale de la habitación hacia la sala, ve el ventanal que ilumina el espacio y siente como que un alma libre ronda en torno a ella, y se enamora queriendo emularla.

Mira por la ventana pero esta vez la luz del sol en lo más alto del cielo ilumina todo el valle, puede escuchar al viento danzar entre los árboles que salta de copa en copa sin detenerse, seguidos de las pequeñas aves que aprovechan la brisa para jugar entre ellas. Se voltea para mirar de nuevo al interior de su sala, observa todos los cambios que debe hacer pero recuerda la libertad que está allá afuera y decide salir a abrazarla.

Baja apresurada las veintitantas escaleras sin sentir el dolor, solo quiere salir por la puerta principal y gritar la alegría que le embarga. Quiere pasar la hoja de ese libro que debe quemar para que nunca más tenga la intención de leerla, para que no se revivan como maldición de bruja en noche de luna.

Al fin siente que todo ha acabado, que la vida comienza a ser vivida como primavera permanente. Ahora con el calor del sol directo en su rostro siente que no volverá a ver más la sombra a su espalda cada vez que se vea en el espejo, solo quiere sentir el amor verdadero y que comienza por amarse a ella misma, ya lo tiene claro.

Ahora todo lo ve distinto, con más esperanza y menos pesimismo, los colores los ve más brillantes y la vida le sabe mejor… ahora es que realmente ha comenzado a vivir, con la necesidad de los golpes de la vida y nada más.

Fin.-

Henry Martínez.-

sábado, 8 de octubre de 2016

NADA MÁS (Tercera Parte)

La cocina está solo a unos pasos al salir del baño, camina y al entrar apoya una de sus manos en el mostrador suavemente, mira alrededor para ver que puede cocinar sin que se le estime mucho tiempo… ni mucho esfuerzo. Procura ideal una comida sana y rápida pero sobre todo que le alivié las penas de la vida.

Su agotado sentido la invita a tomarse un té de lo que sea, le gustaría tener una compañía a su lado para compartirlo y conversar amenamente pero a estas alturas la soledad le conviene más para mirarla frente a frente sin temor.

El en primer sorbo de té, aun algo caliente le sabe a gloria, siente como el líquido llega a su estómago y calma de a poco sus ansias convertidas en estrés. Posa con calma la tasa en el mostrador para pensar cómo será su vida de ahora en adelante y a qué, aparte de a ella misma, deberá enfrentarse para salir del abismo en que fue llevada su existencia con la aprobación pasiva de su crianza, la aceptación inclinada hacia el amor y  la conformidad producida por el miedo infundido.

Aún sigue sin comer, con el segundo sorbo de té consigue calmar más el nerviosismo involuntario pero no así la solución a sus problemas que no sabe si terminaron o acaban de empezar.

Deja la taza a un lado parcialmente lleno, y coloca los pies descalzo en el piso frío, intenta no llorar pues decidió ser fuerte ante la adversidad. Camina hacia la ventana para que la luz del sol la llene de energías. Ya frente al ventanal, siente el calor traspasar el vidrio que evita que entre el ruido y recuerda que ese mismo vidrio… también evita que salga. Reposa su mejilla izquierda sobre sobre el vidrio de la ventana y siente como se le engatilla el estómago,  suspira profundamente para dejar salir el llanto el silencio, sin lágrimas, sin dolor.


Intenta despejar el panorama mental, alza el rostro al mismo tiempo que cierra los ojos y la luz del sol le llena de claridad su tez facial, siente una paz interna que la revitaliza. Ya no quiere recordar más, definitivamente no recordará más, pero eso para ella no debe significar olvidar.

Continuará...

Henry Martínez.-

viernes, 19 de febrero de 2016

(LOS MENSAJES DE) HERMES TRITÓN

En un tugurio del pueblo de baruta, más o menos a las diez de la noche, permanece absolutamente solo en una esquina un hombre solitario y de piel marrón, aferrado a una botella musitando incomprensiones. En el bolsillo trasero de su pantalón lleva enrollada una gaceta y un bolígrafo azul. Alrededor de esa esquina se apretujan algunos borrachos en contra de las otras mesas y el mostrador. El primitivo y maloliente alborozo del final de la tarde casi está extinto ahora, con charcos de barro y cerveza entre las sillas, infinidad de chapas a lo largo del piso configurando laberintos para las cucarachas. Muchos pies tambaleantes y escupitajos. La música ha disminuido su estridencia hasta convertirse en un murmullo agitado y caluroso.


Los portugueses detrás del mostrador se disponen a cerrar; pasan el sucio y sempiterno trapito encima de la barra una y otra vez, hasta cebar la superficie con una inmaculada capa de grasa.

El hombre de la esquina parece estar medio borracho, pero 
completamente ensimismado en algún tormentoso pensamiento. Sus ojos amarillentos transpiran la consternación. Sostiene con ambas manos la botella y le da vueltas en sus dedos febriles, como buscando algo. Hasta hace minutos estuvo escribiendo sin parar en los márgenes de la gaceta: frases, números, formulas químicas y alquímicas -me refiero a símbolos y anotaciones astrales, nombres de hierbas-. Y durante la tarde estuvo también en eso en en metrobus. Lleva días escuchando algo, en las noticias. Presiente que puede descifrarlo.

No obstante, las últimas horas han sido febriles. Su mente está agotada del solo intento de mantener un cauce de pensamientos. Por lo cual ha estado escribiendo en los márgenes de la gaceta. 
Ciertas fórmulas, se ha dicho. Pero también garabatos de todas las especies, de tal manera que quien abre ese cuaderno se consigue con lo que parecen ser las anotaciones de un poseso.

Tiempo después este hombre desaparecería, y en nosotros quedarían los registros de su obsesión. Al salir de aquella cueva se encontraría de pronto en una esquina gris del pueblo de baruta. El estruendo repentino del camión de la basura no alcanza a sobresaltarlo, se hunde el ruido en un pozo de silencio que nace en la boca de su estómago. Siente náuseas, pero se incorpora. Debe llegar a salvo -como que recuerda. ¿Adónde?

Tambaleante, se escabulle detrás de un poste, hacia un callejón, como una lagartija en un planeta desconocido.

De Jesús Torres, creador del blog scorpionmeat.blogspot.com/