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lunes, 28 de mayo de 2018

VOCES (5ta. y última)


La verdad cierne a mí como un rayo en las tormentas de invierno, como los rayos del Monte Olimpo o como las del Catatumbo. Debo dejar de preocuparme, debo dejar de escuchar y pensar en situaciones que aunque me debe de concernir no debe ser tema de angustias. Las angustias y preocupaciones me llevan a la ansiedad que se refleja en mi estómago y hace parecer como si necesitara comer a pesar de que haya comido pocos momentos antes.

Pensar en esto me ha calmado, ya no siento estos alti-bajos en la boca del estómago y mi mente y mis pensamientos han tomado otro rumbo dentro de mi existencia. Comer es una necesidad pero el hambre es un estado de conciencia que se puede dominar , o en caso contrario el hambre dominará el cuerpo y la mente. Entiendo ahora como he sido dominado, o no se decir si hipnotizado por provocadores de oficio. 

La vida vuelve a mis pasos en la toma de decisiones para forjar mi destino y ahora más que nunca estoy en la capacidad de oír sólo lo que me fortalece sin menos preciar a los menos afortunado que yo. Mi espíritu se enaltece al ver como he podido resolver  mi problema que iba camino a convertir en una enfermedad, y que posterior a eso desembocaría  en gastos que afectaría más mi salud al ver de cómo mis recursos diezman y de cómo mis familiares y amigos también sucumben tras de mí por tantas preocupaciones innecesarias.

El mar retrocede siempre a sus lineas después de intentar destronas a las orillas que le rodean. Así mismo estoy haciendo retroceder desde mi sitio todo lo que hasta este momento me ha estado afectando.

Fin...

Henry Matínez.-

viernes, 9 de junio de 2017

VOCES (3ra. Parte)

Al llegar a la oficina, veo que entre una taza de café o un café con leche, unos y otros conversan mientras se hace la hora de comenzar la jornada de trabajo. los murmullos se hacen escuchar mientras continúo mis pasos hacia mi escritorio no sin antes saludar a cada uno de los compañeros de trabajo. 

Coloco mis cosas sobre el escritorio y miro el reloj y pienso que todavía falta unos viente minutos para comenzar a trabajar y me propongo a desayunar en ese tiempo. Desenvuelvo mi sándwich y saco el termito con un poco de café con leche y al mismo tiempo me acerco a las tertulias que se conformo con los que desayunamos a esa hora y con los que vienen llegando a la oficina.

La conversación se torna cada vez que se incorpora un compañero de trabajo en una rutina discursiva de los que consiguió cada uno en su faena por tratar de comprar lo que nos dicen que no hay, o de lo que se inventó para cocinar sustituyendo un producto de los que insistentemente nos dicen que debemos tener en la mesa por otro de verdadero sabor natural. 

La conversación transcurre entre los turnos para tomar la palabra, aunque siempre hay quien interrumpe o realiza una charla paralela con quien tiene a su derecha o izquierda. Pero la verdad es que todos sin excepción hablan sobre el tema de la comida de una u otra manera... pero mientras yo los escuchaba  y terminaba mi almuerzo, noto que no logro satisfacer mi hambre. 

Esas voces entronaban en mi cabeza haciendo explosión en mi estomago. Voces que solo parecía que reavivaban mis ansias sobre un hambre psicológica que nos hace ver que no hay nada que comer aun teniendo un banquete al frente, pero que por sugestión de los demás nos dejamos llevar en sus delirios y lo hacemos nuestro. Y así, al llegar la hora de salida al final de la jornada de trabajo salgo pensando que voy a comer al pasar por la puerta de mi casa.

Continuará...

Henry Martínez.-


jueves, 26 de enero de 2017

VOCES (2da. Parte)

Luego de revisar la nevera y un par de ollas en la cocina, me senté a comer algunas cosas que logré recolectar entre arroz, pan, pollo y salsas... solo para calmar el hambre que me sacó de la cama. media hora después, me estaba cepillando los dientes para ir de nuevo a recostarme e intentar dormir esta vez sin pesadilla ya que tenía que levantarme como a las seis y algo de la mañana para trabajar.

El despertador sonó con un ruido que me pareció espantoso, pues recordé la pesadilla que había tenido. Me levanto un poco exaltado, pero reacciono con calma al mirar la luz del sol iluminar la habitación. Me incorporo con premura  para realizar mi jornada diaria antes de salir de la casa para trabajar a media hora de donde vivo. Jornada que se ha convertido en una especie doctrina ligado con un ballet mal practicado, ya que voy dando tumbos por toda la casa mientras intento vestirme, arreglar y desayunar casi todo al mismo tiempo.

Mientras hago todo esto, escucho las noticias de la radio... entre las informaciones política, de sucesos y de espectáculos, también están las que nos dicen de gente pasando hambre.

Salgo ya listo a la calle a tomar el transporte público, donde nos conseguimos todos los que buscamos llegar al trabajo. Entre conocidos y desconocidos vamos en la misma tónica. A los que van conversando, logro escuchar a varios hablar sobre comida, y aunque voy de pie, mirando a la calle por la ventanilla  y pensando en mis asuntos no puedo dejar de escuchar las charlas que de vez en cuanto se sube de tono entre el ruido del motor del colectivo.

Henry Martínez.-


viernes, 6 de enero de 2017

AÑO NUEVO!


Amaneció y ya estamos en un nuevo año, dicen los entendidos que comienzan nuevas metas... bueno, lo que si sabemos es que tenemos más retos que cumplir o por lo menos intentarlo. Ya este Blog cumplió el 12 de octubre del año pasado su primer año de existencia, y digo de existencia por que también cumplió con el objetivo de darse a conocer como una espacio de lectura para la poesía y las historias o cuentos.

Debo dar las gracias infinitas a los que siguen las lecturas que se han publicado aquí, a las mas de 4.100 visitas en este año y casi tres meses aunque sé que no se ha sido constante y que hemos tomado un tiempo de descanso necesario. Espero sigan los nuevos escritos por publicar, las nuevas historias o cuentos, así como las reseñas en las recomendaciones, películas, vídeos y más, colocadas en nuestro Blog.

Aprovechemos estos nuevos tiempos para el amor, la paz y que la prosperidad nos embriague en este año nuevo que comienza...  ¡Feliz año 2017! 

Henry Martínez.-

viernes, 4 de noviembre de 2016

VOCES

Mientras algo me perseguía en medio de la noche y por un callejón desolado y poco alumbrado, no dejaba de jadear con rapidez. Un miedo se apoderaba de mí y sentía que corría sobre mi estómago mientras miraba hacia atrás y no lograba divisar a nadie en medio de la penumbra pero aun así mi miedo no me abandonaba. Intenté fijar el camino a seguir para no perderme. Mi corazón latía con más fuerza, mi mente me instaba a seguir y al mismo tiempo me decía que “eso” que me perseguía estaba cada vez más cerca de mí sin importar cuanto corriera. Tanto era la jugada que mi mente influía en la huida, que su respiración la presentía muy cerca. Intentaba no mirar atrás para no paralizarme de terror y ser presa fácil de lo que me perseguía. En un impulso de seguir corriendo me detuve de golpe al ver frente a mí un precipicio en medio del camino, casi caigo en él, pero logré dar un paso hacia atrás. Un silencio se apoderó del lugar, la brisa se detuvo, el polvo se paseaba ante mis ojos en cámara lenta, todo parecía como un tiempo gelatinado en una bola de cristal. Me doy cuenta que respiro y que mi corazón aun latía velozmente al ritmo de mi miedo, y otra cosa más también oía, eran los pasos agigantados y pesados de lo que me perseguía en esto que se había hecho una eternidad. Sólo pude atinar a encogerme de hombros para esperar el fuerte golpe de mi perseguidor y respirar por última vez en este mundo. Ya estaba lo bastante cerca de mí, y un rugido ensordecedor terminó por quebrar lo que me quedaba de valentía para seguir con vida.

Un sobresalto sentí y al abrir los ojos el estómago me dolía, mi primer pensamiento era que estaba herido debido a un mordisco o un arañazo hecho por las manos de uñas puntiaguda del monstruo que me perseguía y que definitivamente era este mi fin, solo me quedaba  poner mis manos en la herida y esperar la muerta mientras me retorcía de dolor.


Levanté una de mis manos para ver qué cantidad de sangre emanaba de mi barriga y mi asombro me estremeció de alivio al ver que no tenía nada, mis manos estaban limpias de sangre, traté de reponerme, de abrir bien los ojos, ya que sentía que estaba en otra parte. En efecto, estaba en mi cama pero mi corazón aun bombeaba sangre apresuradamente y mi respiración no se quedaba atrás. Inhalé profundamente para calmarme un poco. Todavía me dolía el estómago pero no era de susto sino del hambre que se apoderó de mi mente, y éste de mis sueños que se convirtió en mi pesadilla, y ésta última de mi miedo. Todo un correlativo sugestivo que me hizo levantar a las tres de la madrugada a comer algo...

Continuará...

Henry Martínez.-

sábado, 29 de octubre de 2016

NADA MÁS (Parte Final)

Una vez vestida sale de la habitación hacia la sala, ve el ventanal que ilumina el espacio y siente como que un alma libre ronda en torno a ella, y se enamora queriendo emularla.

Mira por la ventana pero esta vez la luz del sol en lo más alto del cielo ilumina todo el valle, puede escuchar al viento danzar entre los árboles que salta de copa en copa sin detenerse, seguidos de las pequeñas aves que aprovechan la brisa para jugar entre ellas. Se voltea para mirar de nuevo al interior de su sala, observa todos los cambios que debe hacer pero recuerda la libertad que está allá afuera y decide salir a abrazarla.

Baja apresurada las veintitantas escaleras sin sentir el dolor, solo quiere salir por la puerta principal y gritar la alegría que le embarga. Quiere pasar la hoja de ese libro que debe quemar para que nunca más tenga la intención de leerla, para que no se revivan como maldición de bruja en noche de luna.

Al fin siente que todo ha acabado, que la vida comienza a ser vivida como primavera permanente. Ahora con el calor del sol directo en su rostro siente que no volverá a ver más la sombra a su espalda cada vez que se vea en el espejo, solo quiere sentir el amor verdadero y que comienza por amarse a ella misma, ya lo tiene claro.

Ahora todo lo ve distinto, con más esperanza y menos pesimismo, los colores los ve más brillantes y la vida le sabe mejor… ahora es que realmente ha comenzado a vivir, con la necesidad de los golpes de la vida y nada más.

Fin.-

Henry Martínez.-

sábado, 8 de octubre de 2016

NADA MÁS (Tercera Parte)

La cocina está solo a unos pasos al salir del baño, camina y al entrar apoya una de sus manos en el mostrador suavemente, mira alrededor para ver que puede cocinar sin que se le estime mucho tiempo… ni mucho esfuerzo. Procura ideal una comida sana y rápida pero sobre todo que le alivié las penas de la vida.

Su agotado sentido la invita a tomarse un té de lo que sea, le gustaría tener una compañía a su lado para compartirlo y conversar amenamente pero a estas alturas la soledad le conviene más para mirarla frente a frente sin temor.

El en primer sorbo de té, aun algo caliente le sabe a gloria, siente como el líquido llega a su estómago y calma de a poco sus ansias convertidas en estrés. Posa con calma la tasa en el mostrador para pensar cómo será su vida de ahora en adelante y a qué, aparte de a ella misma, deberá enfrentarse para salir del abismo en que fue llevada su existencia con la aprobación pasiva de su crianza, la aceptación inclinada hacia el amor y  la conformidad producida por el miedo infundido.

Aún sigue sin comer, con el segundo sorbo de té consigue calmar más el nerviosismo involuntario pero no así la solución a sus problemas que no sabe si terminaron o acaban de empezar.

Deja la taza a un lado parcialmente lleno, y coloca los pies descalzo en el piso frío, intenta no llorar pues decidió ser fuerte ante la adversidad. Camina hacia la ventana para que la luz del sol la llene de energías. Ya frente al ventanal, siente el calor traspasar el vidrio que evita que entre el ruido y recuerda que ese mismo vidrio… también evita que salga. Reposa su mejilla izquierda sobre sobre el vidrio de la ventana y siente como se le engatilla el estómago,  suspira profundamente para dejar salir el llanto el silencio, sin lágrimas, sin dolor.


Intenta despejar el panorama mental, alza el rostro al mismo tiempo que cierra los ojos y la luz del sol le llena de claridad su tez facial, siente una paz interna que la revitaliza. Ya no quiere recordar más, definitivamente no recordará más, pero eso para ella no debe significar olvidar.

Continuará...

Henry Martínez.-

jueves, 29 de septiembre de 2016

NADA MAS (Segunda parte)

De regreso a la cocina pasa por el baño del pasillo para lavarse la cara un poco. Frente al lavamanos posa su espíritu esperando a ver si ya se puede incorporar a su cuerpo, abre el grifo para escuchar   caer el agua dentro del recipiente de cerámica y sentir un poco de libertad. Aun no se puede reponer de algunas formas de lucha que revolotean en su cabeza y que no se disipan fácilmente como ella lo desea. Sabe que tiene al frente un espejo pero no levanta la mirada para verse  y encontrarse con ella misma porque seguro recibirá un fuerte reclamo desde el espejo que la desanimará más de lo que ya está.

Mientras siente el frescor del agua mojar su rostro, piensa en lo agradable que es abrigar una caricia, dulce, suave, tierna y llena de amor.

En los tiempos en que las mariposas aun volaban en su mente ella intenta recrear en lo que creía, en esos momentos que la felicidad era el fin último. Vivir la aventura de encontrar el amor, la vida idealizada desde los tiempos remotos y que ha transcendido hasta nuestros días en la mente de muchos de nosotros. Que la felicidad sea nuestra gloria eterna… eso nos lo han inculcado como norma infinita sin instrucciones previas.

Seca el rostro con cuidado de no lastimarse más de lo que ya se encuentra, la dura batalla ha dejado el pasto seco en el campo donde la beligerancia cobró las victimas que se enfilaban a la esperanza de vivir en el paraíso de su espíritu. En ese mundo ideado sólo para uno mismo sin permiso de los demás. Viajar a ese mundo es viajar con zapatos de plomo, es un viaje tan pesado que muchos desisten y se quedan en cualquier mundo que se consiguen en el camino embarcándose hacia un destino incierto donde el único perjudicado sería su alma.

Ella vuelve en sí después de este viaje mental. Seca sus ojos pero no del agua con que se roció en el rostro, si no de unas lágrimas que se confundieron en sus mejillas húmedas.

Intenta reponerse de una vez por todas pero su espíritu aún no se incorpora. Sale del baño con intenciones de ir a la cocina pero teniendo que arrastras su peso para llegar hasta allá.

Continuará...

Henry Martínez.-

viernes, 22 de julio de 2016

EN LA BÚSQUEDA (Final-Final)

La puerta de vidrio que da a la calle principal se abra automáticamente al medio detenerme frente a ella, salgo forzando las hojas de la puerta con la mirada puesta hacía los postes, pero la luz intensa del lobby de la recepción me impide ver con nitidez, me toma unos segundos enfocar las imágenes que están frente a mí.

Camino apresurado intentando dar unos pasos casi trotando sin dejar de mirar a los dos primeros postes que están cerca. Me detengo dando unos pasos de más y camino con más calma y miro, ahora desde la calle donde la visión es distinta a cuando estaba allá arriba en mi balcón.

Y ahí estaban, los dos seres que no sabía a ciencia cierta si se estaban abrazando o él la aprisionaba queriendo asfixiarla. Avancé hacía ellos poco a poco para saber bien que estaba sucediendo, y continúo dando pasos cortos casi imperceptibles, me acerco y la luz que pega del piso rebota con más luminosidad hacia ambas figuras. Ahora las veo con más claridad…

El viento helado corre entre mis manos y mis orejas comienzan a congelarse, y mientras comienzo a frotármelas con el calor que intento sacar de mi boca, escucho la voz triste: te estuve esperando todo el otoño y ahora que llegas debo despedirme en el poco tiempo que me queda…
.- Mi paso también será por poco tiempo, tú lo sabes.
.- Si, pero yo siempre espero tu llegada para despedirme ya que no puedo irme sin verte antes…
.- Jamás me he acostumbrado a estos encuentros fugaces.
.-  No podemos hacer más…
.- La maldición de nuestro amor no la romperemos jamás, pero siempre vendré unos días antes que te marchas para luego quedar en solitario.
.- Abrázame fríamente con el calor de tu amor…
.- Te amo aunque me sientas frío, te amo aunque nos volvamos distantes, pero estos pocos días son suficiente para soportar el tiempo en que vuelva a verte.
.- El viento ya viene por mí, tu llegada le avisa que debe pasar a buscarme… ¿Nos veremos en la próxima temporada?
.- Seguro, y vendré ansioso como siempre…

Mis lágrimas querían brotar para correr por mis mejillas, al escuchar este dialogo, y cuando pensé en dejarlos solos sopló un viento algo fuerte y en ese momento la pareja se besó tiernamente mientras la brisa levantaba a la mujer que se desvanecía confundiéndose con el frío.


El hombre se quedó cabizbajo recostado del poste. Miré su tristeza al quedarse solo, sentí pena. Metí las manos en mis bolsillos para irme de nuevo a mi apartamento y al dar los primeros pasos comenzó a caer las primeras y pequeñas estrellas de nieve… ha llegado el invierno.

viernes, 8 de julio de 2016

EN LA BÚSQUEDA (Parte IV)

Ese peligro que siempre nos acompaña desde que nacemos y que nunca dejamos de tenerle miedo. Jamás aprendemos a convivir con él, jamás sabemos cuándo se nos pone de frente, nos reta y juega con nuestras habilidades sin previo aviso.

Quizás por eso nos hartamos de él, quizás por eso la mujer de caminar revelador va directo a la sombra que veo desde mi balcón, va directo hacia los pies que sólo la luz ilumina sin atreverse a subir para descubrir su rostro. Intento voltear por un momento hacia otro lado pero mi mente aún continúa siguiendo los pasos de la mujer que camina como dice la canción "Perla Negra" de Yordano "... de pinto a miseria, sin mirar atrás"

Intenté entrar al apartamento con la excusa del frío de la noche, caminé hacía la nevera para tomar un vaso con agua pero enseguida volví al balcón como de manera automática aunque mi pensar era ir a la cama. Y en vez de eso apuré el paso para ver si podía llegar antes que la mujer se topara con no sé quién, que se ocultaba a la media sombra que dan los postes, impávido, inmutable. El trago de agua pasa lentamente por mi garganta. Parecía espeso, pero es por el suspenso al irme acercando a las rejas del balcón.

Al estar cerca de la reja que soporta mi peso al inclinarme, mi deseo era no ver a nadie abajo, deseaba que la mujer ya hubiese pasado o que los pies de zapatos negros estridentemente pulidos no estuvieran iluminados por esa luz fría del poste.

Me inclino hacia la calle con la esperanza de no ver a nadie, tanto porque mi mente juega con las supuestas intenciones entre las otras personas de manera especulativa, tanto como ese deseo de todo ser humano de saber qué pasó y con lo que posiblemente no tendría una respuesta fiable. En este caso, el de la mujer que se acerca a esa imagen que para mí era espectral.

Miro, y calle abajo no se ve nada. Volteo calle arriba y tampoco veo nada, y a lo lejos se asoma la bruma entre hollín y niebla que da un aspecto gris oscuro que sube y se acerca haciendo casi imposible la visibilidad.


La calle se desaparecía levemente ante mis ojos al punto de que la neblina estaba a la altura del mi balcón invitándome a caminar sobre ella.

Continuará...

Henry Martínez.-


viernes, 24 de junio de 2016

EN LA BÚSQUEDA (Parte III)


Me sorprendí a mi mismo mirando al vacío desde el balcón, y en medio de ese recuerdo de mi infancia volví a sentir la brisa que congelaba toda la ciudad haciendo de la soledad en las calles un lugar nada agradable. La calzada del edificio se tiñe de grises, color tristeza y miedo.

Miro nuevamente a los sitios donde las luces de los faroles me dejan divisar. Con asombro, dos postes mas allá de donde estaba esa figura oscura me parece ver algo parecido, unos zapatos se asoman  entre la opaca luz que no deja ver mas. Una mujer pasa dejando ver su cuerpo de forma intermitente entre los espacios iluminados y que se pierde su andar en la oscuridad. Cada vez mas cerca, no tengo la manera de avisarle que alguien está en su camino. Pienso en bajar pero de igual forma no llegaría a tiempo a lo que supongo que ella va directo al peligro. Pero continúa...y luego pienso que puede ser la persona que está esperando.

Continuará...

Henry Martínez.-   

viernes, 13 de mayo de 2016

NOCTALGIA (Parte Final)

Miro a mi alrededor y observo cada objeto que se encuentra en ella, hasta donde la claridad alcanza a iluminar. La ventana deja ver en el exterior un paisaje hermoso que jamás me había dado cuenta que estaba ahí. Observo también con luz tenue el pequeño estante que está dentro de la habitación con unos libros desordenados en los entrepaños, un jarrón con unas flores secas, el reloj de luz incandescente ya no brillaba tanto y en la mesa están unas hojas con algunos garabatos escritos en perfectos desorden y otros tantos estaban en el suelo ya dándole la luz del sol.

Cerca de la mesa está la cama con las sábanas sin orden alguno, la sábana estaba tirando hacia el suelo como si alguien hubiese dormido allí y no pude haber sido yo pues llevo varios días despierto. Junto a la cama, la mesita de noche con la gaveta y las puestas abiertas. Al ver esto  entró en mí un sobresalto que se me erizó toda la piel, pensé de inmediato que algo malo habría pasado, un ladrón seguro entró, ese fue mi primer pensamiento pero al instante reacciono preguntándome en qué momento si siempre he estado aquí. La claridad de la mañana ya entraba en casi toda la habitación dando su luz con el pie de la cama. Y mis ojos se abren como persianas al ver en el suelo una mano que se aclaraba su imagen al iluminarse el espacio. No podía dejar de seguir con la vista lo que continuaba, un brazo y un torso y luego logré ver un cuerpo completo tirado en el suelo. Las facciones de su rostro me eran conocidas.

Di traspiés hacia atrás, con el susto más grande de mi vida, tropecé con la mesa lanzándola en el suelo y con el volaron los papeles que estaban encima. Mientras caía al suelo vi caer en cámara lenta esos papeles como las hojas secas de otoño que caen tumbadas por el viento helado del norte. Me arrastré tan rápido como pude a la esquina de la habitación en que aún no dada mucho el sol. El susto no pasaba todavía, venían a mi pensamientos de ¿Quién era? ¿Estará muerto? ¿Quién lo mató o de que murió? ¿Porque estaba ahí?
Mientras aguardaba en la esquina prendado del miedo, el sol seguí su avance y aunque no quería mirar más ni descubrir quién era esa persona tirada en el suelo de mi cuarto no podía dejar de hacerlo. Miré con más asombro aún al notar que la mesa que pensé que había tirado estaba de pie con sus hojas de papel encima. Cerré los ojos y apreté las manos y sentí un crujir entre ellas, abrí las manos y tenía una hoja de papel que arrastré conmigo al colocarme en ese reducto espacio que me acobijaba como los brazos protectores de una madre.

Tomé el papel con ambas manos y empecé a desdoblar su corrugada estructura, estaba escrito algo que se fue develando como una cortina ante mis ojos, y con mucho asombro pude leer “Que nadie sea acusado de mi muerte” más abajo estaba escrito de forma temblorosa “Sam…”

Me levante de mi sitio seguro pues el miedo se había ido y camine con mucha calma hacia la mesa de escribir, y recordando al fin  lo que tenía en mente por hacer tomé el lapicero y la hoja de papel y escribí “descubrir la vida es encontrar la muerte…voy tras los pasos de mi amor” y más abajo coloqué con mano firme “Sam…”


FIN. -

Henry Martínez.-

viernes, 19 de febrero de 2016

(LOS MENSAJES DE) HERMES TRITÓN

En un tugurio del pueblo de baruta, más o menos a las diez de la noche, permanece absolutamente solo en una esquina un hombre solitario y de piel marrón, aferrado a una botella musitando incomprensiones. En el bolsillo trasero de su pantalón lleva enrollada una gaceta y un bolígrafo azul. Alrededor de esa esquina se apretujan algunos borrachos en contra de las otras mesas y el mostrador. El primitivo y maloliente alborozo del final de la tarde casi está extinto ahora, con charcos de barro y cerveza entre las sillas, infinidad de chapas a lo largo del piso configurando laberintos para las cucarachas. Muchos pies tambaleantes y escupitajos. La música ha disminuido su estridencia hasta convertirse en un murmullo agitado y caluroso.


Los portugueses detrás del mostrador se disponen a cerrar; pasan el sucio y sempiterno trapito encima de la barra una y otra vez, hasta cebar la superficie con una inmaculada capa de grasa.

El hombre de la esquina parece estar medio borracho, pero 
completamente ensimismado en algún tormentoso pensamiento. Sus ojos amarillentos transpiran la consternación. Sostiene con ambas manos la botella y le da vueltas en sus dedos febriles, como buscando algo. Hasta hace minutos estuvo escribiendo sin parar en los márgenes de la gaceta: frases, números, formulas químicas y alquímicas -me refiero a símbolos y anotaciones astrales, nombres de hierbas-. Y durante la tarde estuvo también en eso en en metrobus. Lleva días escuchando algo, en las noticias. Presiente que puede descifrarlo.

No obstante, las últimas horas han sido febriles. Su mente está agotada del solo intento de mantener un cauce de pensamientos. Por lo cual ha estado escribiendo en los márgenes de la gaceta. 
Ciertas fórmulas, se ha dicho. Pero también garabatos de todas las especies, de tal manera que quien abre ese cuaderno se consigue con lo que parecen ser las anotaciones de un poseso.

Tiempo después este hombre desaparecería, y en nosotros quedarían los registros de su obsesión. Al salir de aquella cueva se encontraría de pronto en una esquina gris del pueblo de baruta. El estruendo repentino del camión de la basura no alcanza a sobresaltarlo, se hunde el ruido en un pozo de silencio que nace en la boca de su estómago. Siente náuseas, pero se incorpora. Debe llegar a salvo -como que recuerda. ¿Adónde?

Tambaleante, se escabulle detrás de un poste, hacia un callejón, como una lagartija en un planeta desconocido.

De Jesús Torres, creador del blog scorpionmeat.blogspot.com/

domingo, 14 de febrero de 2016

DEL AMOR, LA AMISTAD Y EL AMOR

Hola buenos días, feliz día del amor y la amistad, pero ¿Existe el  amor y la amistad entre nosotros?
¿Es un amor amistoso o una amistad amorosa? 
¿Como separar un cosa de la otra? 
Es casi imposible separar una cosa de la otra, por eso hay amigos que se enamoran y amantes que se hacen amigos.
De mi parte te ofrezco una amistad incondicional y te ofrezco un amor sin medidas, una eternidad sin horas y una joya sin valor.
Un destello sin luz y una carta sin poemas, una rosa sin pétalos en un jardín sin flores.
Un brazo sin calor en una noche fría, unos labios sin pasión y una mirada vacía.
Pero con toda la paciencia que el amor da, con toda la incondicionalidad de la amistad.
Porque no hay amor sin amistad ni amistad sin amor, no hay vida sin ti porque mi vida eres tu.
Porque eres mi piso, eres mi techo, eres mi descanso y eres mi lecho.
Eres la vida a la que me aferro, el sueño en el que juego, eres mi mañana y mi noche, eres cada palabra que sale de mi alma, eres el te que me calma.
Serás el abrigo en mis días finales y serás el comienzo en mi otra vida.
Serás cada suspiro en cada mirada, serás cada historia en mis cuentos de hadas.
Eres la amistad y eres el amor, serás el amor y serás la amistad.

Henry Martínez.-


lunes, 12 de octubre de 2015

PARA TI, CUANDO LO SEPAS...


Con la luz de la mañana recreo mi mente. Recreo mis pensamientos sabiendo que tendré otra oportunidad de vivir junto a ti. No es solo ese instinto de entenderte cada vez que intentas decirme algo, sino también que con tus intensos y alegres ojos mi vida es radiante. Y el calor del amanecer, y el olor del nacimiento de este nuevo y continuo amor, llega a mí una clara posibilidad de comenzar…y entonces comprendo una vez más el sentido de la existencia.

Nunca imaginé estar tan ilusionado a tu lado, volver a sentir la ternura para este nuevo querer. Un momento más contigo es tener la eterna juventud pues, con tus gestos solo puedo decirte cuanto te quiero y, con la constante dedicación hacia ti lograré que me digas cuanto me quieres. Deleitarme contigo es tener de nuevo ese recuerdo juvenil con el cual me contagias y me haces delirar en lo más recóndito de mí ser. Mi alma es más feliz con cada abrazo tuyo, con cada beso tuyo y con qué tan sola salga una sola sílaba con tu voz es suficiente para entender que aunque muera estaré siempre en tus recuerdos, en tu mente y en tu corazón. Ya puedo decir que somos uno, que naciste para mí y que jamás sentirás la antología de negarme, pues todo lo que hago es ahora para ti, y sé que te enorgullecerás de decir que tu eres yo, sin dejar nunca de ser tu.

Cuando duermes a mi lado me doy cuenta que eres un verdadero ángel, mi ángel. Ese ángel con el que todos soñamos, que nunca vemos pero siempre está a nuestro lado, y quizás por eso simplemente nos sentimos felices sin ninguna razón aparente... Ahora ya caminamos agarrado de la mano, sin miedo, cuidándonos, midiendo cada paso que damos como quien tiene temor a caerse, pero con el entusiasmo de querer correr sin detenernos, en momentos como estos, sencillamente pienso cuanto te quiero.

Me emociona cuando estamos en la mesa y acerco a tu boca con devoción y cariño la comida, y me miras, y me sonríes, y sé que estas feliz porque estoy a tu lado. No dices nada pero sé que me quieres, y en ese momento pienso cuanto te quiero. Y el tiempo pasa, y los momentos se hacen eternos, cuanto más tiempo menos tiempo y en aquel tiempo esperare al final del camino labrado el instante en que puedas decirme “te quiero….abuelo” y ese será uno de los momentos más felices de mi vida. Y sabremos definir entonces porque eres mi nieto y yo tu abuelo.

Henry Martínez.-