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sábado, 22 de octubre de 2016

NADA MÁS (Cuarta Parte)

Sale de la cocina subiendo su franela de tela delgada de algodón, la saca por su cabeza un poco despeinada pero esta vez no de violencia. La deja deslizar por sus delgados brazos y la deja caer en el suelo de la cocina ya cerca de la puerta. Camina unos pasos más y se desabrocha el short para dejarlos caer también, pero estos se quedan a mitad del pasillo mientras sigue rumbo al baño.

Desliza la cortina para poder alcanzar la llave del agua caliente de la regadera, en espera del tiempo en que sale el agua ella termina de quitarse la ropa interior, primero el brasier y luego el blúmer. No levanta la mirada y esquiva de nuevo el espejo, se mete a la ducha y apoyando ambas manos en la pared mientras deja caer el agua aun entibiándose sobre su cabeza.

Quería sentirse libre, pero aun estando desnuda no consigue desnudar su alma que sigue presa en los recuerdos de su pasado tormentoso, siguiendo los pasos de ejemplos matriarcales nada razonables, y que nunca se les hizo racional.

Deja que caiga directamente el agua en su rostro esperando relajar las expresiones que marcan su cara y que reflejan los rastros de tristezas y penas que embargan su existencia.

Se voltea para así sentir correr ese preciado líquido por su espalda, también siente el frescor que alivia ciertos dolores ocasionados por las situaciones vividas y que dejaron sus huellas marcas de manera imborrable, no sólo en el cuerpo sino que pasó a formar parte de su ya debilitada estima.

Cada vez que pasa sus manos por esos estigmas, que aparecen cada vez que vuelve a caer en las manos y en las palabras cuando aparece la sombra del pasado, se recuerda a sí misma que no volverá a pasar. Decidida a que eso sea así toma la toalla y seca con cuidado su cuerpo para empezar a fortalecer las ganas de vivir. No más momentos de peligros en su vida, no más respiros apresurados al ver la hora y que las cosas no estén donde deben estar con la comida lista y caliente en la mesa a esperar con una falsa sonrisa, la aprobación de que todo está bien y respirar aliviada porque puede ser que esa noche duerma un poco más tranquila.

Sale del baño para dirigirse a la habitación a vestirse con la idea de cambiar todo de su lugar, a colocar cada objeto que adorna su casa a su gusto, a sentirse libre de elegir por primera vez, a comenzar a amar verdaderamente su vida por sobre todo, a respetarse y hacerse respetar, a amar libremente cada cosa que quiera y desee sin la necesidad de aprobación más que la de ella misma.


No quiera nada más que sentirse libre por primera vez, fuera del sometimiento familiar, fuera de la mirada inquisidora de la pareja. Quiere decidir por sí misma, tener vida propia. Ya es la habitación comienza a vestirse con ropa elegida al azar con la intención de concluir esta etapa de su vida…

Continua...

Henry Martínez.-

sábado, 8 de octubre de 2016

NADA MÁS (Tercera Parte)

La cocina está solo a unos pasos al salir del baño, camina y al entrar apoya una de sus manos en el mostrador suavemente, mira alrededor para ver que puede cocinar sin que se le estime mucho tiempo… ni mucho esfuerzo. Procura ideal una comida sana y rápida pero sobre todo que le alivié las penas de la vida.

Su agotado sentido la invita a tomarse un té de lo que sea, le gustaría tener una compañía a su lado para compartirlo y conversar amenamente pero a estas alturas la soledad le conviene más para mirarla frente a frente sin temor.

El en primer sorbo de té, aun algo caliente le sabe a gloria, siente como el líquido llega a su estómago y calma de a poco sus ansias convertidas en estrés. Posa con calma la tasa en el mostrador para pensar cómo será su vida de ahora en adelante y a qué, aparte de a ella misma, deberá enfrentarse para salir del abismo en que fue llevada su existencia con la aprobación pasiva de su crianza, la aceptación inclinada hacia el amor y  la conformidad producida por el miedo infundido.

Aún sigue sin comer, con el segundo sorbo de té consigue calmar más el nerviosismo involuntario pero no así la solución a sus problemas que no sabe si terminaron o acaban de empezar.

Deja la taza a un lado parcialmente lleno, y coloca los pies descalzo en el piso frío, intenta no llorar pues decidió ser fuerte ante la adversidad. Camina hacia la ventana para que la luz del sol la llene de energías. Ya frente al ventanal, siente el calor traspasar el vidrio que evita que entre el ruido y recuerda que ese mismo vidrio… también evita que salga. Reposa su mejilla izquierda sobre sobre el vidrio de la ventana y siente como se le engatilla el estómago,  suspira profundamente para dejar salir el llanto el silencio, sin lágrimas, sin dolor.


Intenta despejar el panorama mental, alza el rostro al mismo tiempo que cierra los ojos y la luz del sol le llena de claridad su tez facial, siente una paz interna que la revitaliza. Ya no quiere recordar más, definitivamente no recordará más, pero eso para ella no debe significar olvidar.

Continuará...

Henry Martínez.-

viernes, 15 de abril de 2016

ENCONTRAR LO QUE NUNCA SE HA PERDIDO (Parte FINAL)

Él se quedó ensimismado, recordó tantas cosas en aquel momento, recordó cosas de su infancia, de su juventud rebelde, de amigos y novias, de familiares vivos y muertos. Su cara era un poema, era una oda al recuerdo. Recordó triunfos y fracasos, recordó quien era, de donde venia y hacia donde iba. Después de todo lo que tenía, volvía a encontrar sentido a su vida. Ahora sentía que una paz interna recorría todo su cuerpo, cayó de rodilla y comenzó a sollozar, su alegría era inmensa pues ahora sabía a quien buscaba y por qué. Sabía a donde ir comprendiendo que existe alguna razón. Levanto una vez más la cara al cielo y respiró el aire puro del bosque, se sentía el aroma de la tierra, vió con detenimiento desde las criaturas mas diminutas hasta los grandes árboles por encima de él….y comprendió la vida.
Se levantó con entusiasmo y mirando al frente, vio que aquella brillante luz se estaba haciendo traslucida ¿Qué te está pasando? —Preguntó-- ¿te perderé de nuevo?
--No,--respondió la luz ya mas traslucida—ni tu ni nadie me ha perdido jamás, solo que a veces me hacen a un lado por temor a seguir creyendo. Solo se hacen daño porque la realidad es y siempre será una, aunque sea vista de diferente manera, y el destino es laborable y duradero siempre y cuanto me tengas presente.
--Te aseguro que eso haré siempre.
--Ahora sí puedes irte…y recuerda que estaré ahí cuando me necesites.
Se volteó decidido a comenzar a bajar la montaña lleno de una nueva energía y vitalidad que había sentido en sus primeros años de lucha y qué esta vez no la dejaría ir. La brisa era fresca y la luz del sol estaba ya más bajo camino hacia el horizonte. Las hojarascas volvían a crujir con los dos primeros pasos. Se detuvo de nuevo y en su rostro se dibujo una sonrisa. La brisa seguía su rumbo y se sentía que giraba entre los arboles como doncellas traviesas y libres, que se esconden y disfrutan del juego como nosotros cuando éramos niños. Se volteó y miró la luz, y sin vacilar le preguntó:
--¿me puedes decir tu nombre?
--Y la luz respondió—ESPERANZA…,--y continuo desapareciendo hasta que solo se veía el bosque, nuevamente se escucharon todos los sonidos del lugar, llenando de alegría su corazón. Él sonrió otra vez y acentuando con la cabeza mientras giraba para empezar a bajar, se dijo en voz baja “Lo sabía, solo quería escucharte una vez más”.

Y bajando, estaba ahora seguro  que volvería a disfrutar la vida, que vivirá cada segundo con toda intensidad, que gritará a los cuatros vientos que es feliz deseando compartir su felicidad con el mundo, que llevaría la buena noticia que todo no está perdido y que nunca lo ha estado, que él al igual que muchos en estas tierras, son hombres y mujeres llenos de esperanza y que por ello, esta es una vida pujante de futuro...pues encontró lo que nunca se le había perdido
FIN.
Henry Martínez.-

viernes, 8 de abril de 2016

ENCONTRAR LO QUE NUNCA SE HA PERDIDO (Parte IV)

Y en algún instante todo estaba en silencio, no se sentía la brisa, no se sentía el frío, todo estaba quieto, el silencio era ensordecedor.
De pronto la sombra comenzó a avanzar rápidamente hacia él, no le dio tiempo de arrastrarse ni un centímetro, estaba mirándola inmóvil pues ya la tenía encima. Empezó a tratar de gesticular algo, pero no le salía ningún sonido, se esforzó y tartamudeó: ¡¡ Q…Q…Quien e…e…eres!!! Por si era una persona…¡¡Chú...Chú!!! Dijo luego, por si era un animal…¡¡¡POR FAVOOOOR NO ME HAGAS DAÑÑOOO!!! Gritó con voz temblorosa y llorosa como última opción.
--No tengas miedo, no te hare daño…escuchó esas palabras casi como dentro de su cabeza, luego pensó que podían provenir de esa sombra, era una voz suave, tierna y apacible. Su corazón comenzó a latir más lento y su mirada de susto empezó a ver con más claridad a la sombra pues se convertía en un  haz de luz. El miedo se había disipado y ahora estaba más en calma y sus puños soltaban poco a poco las hojas trituradas. ¿Quién eres? Volvió a preguntas, esta vez con voz más clara pero aun teniendo la precaución a cualquier cosa a pesar de que se sentía una paz indescriptible en todo el lugar.
No había una respuesta aun pero seguía mirando a lo que ahora es una luz brillante pero cálida, no lo enceguecía pero lo mantenía perpetuo al suelo. Intentando incorporarse no dejaba de ver la luz. Una vez de pié pregunto una vez mas ¿quién eres? Se escuchó un ave trinar y la brisa movía levemente las ramas de los arboles, un rayo de sol se coló entre el bosque, al mismo tiempo que se escuchaba provenir de la luz ¿no me conoces?
—No, Respondió él, no logro distinguirte—continuó diciendo.
--Soy lo que tú eres.
El se quedó pensativo pues sentía que estaba confundido ¿estoy acaso muerto? Preguntó.
--No, si estuvieras muerto yo no estaría aquí contigo.
--¿y entonces?
--Estoy aquí por ti y para ti, pero en lo últimos años has estado disperso de mi.
--¿eres mi ángel de la guarda?
--No, a pesar de que no rezas, aun crees en algo que te cuida.
--Solo veo una hermosa luz, pero no me parece conocer nada como tú.
--Es que me has olvidado a pesar de tus tropiezos en la vida, antes esperabas mucho de mí, pero hace tiempo que me olvidaste porque te sientes autosuficiente y solo crees en ti mismo.
--¿y eso es malo? Cuando se es autosuficiente, uno sabe que puede lograr muchas cosas…
--Cierto, pero en la mayoría de los casos, esas personas se van creyendo superiores a otros y comienzan a perder las perspectivas de la vida y a tomar decisiones sin pensar en el prójimo.
--¡Pero si nuestras ideas siempre están guiadas para ayudar a los demás!
--No siempre, porque se han creado en torno a mí un comercio lucrativo, jugando a ser lo que soy, olvidando dar la alegría verdadera. Así no se ayuda. Solo se les manipulan los sentimientos dándoles falsas expectativas.
--¿y eso que tiene que ver conmigo?
--Mucho, porque tú has logrado llegar lejos, pero todo no lo has hecho solo, alrededor tuyo ha estado gente muy valiosa, tanto de sentimiento como de conocimientos y no solo lo has dejado atrás sino que también los has echado a un lado.
--Pero si yo he seguido mis instintos, he seguido mi camino con mis ideas y mi constancia, no tengo la culpa que otros se queden estancados.
--Cierto, pero dejarlos atrás no significa olvidarte de ellos, de cuan valiosa fue su ayuda, las ideas que aportaron y que tu desarrollaste, de esas palabras que te sirvieron para seguir adelante, de esos momentos de ánimo y de compañerismo cuando te sentías decaído.
--Si soy tan malo, ¿porque estás aquí conmigo?
--Siempre he estado contigo y con todos, en ti y en todos, pero algunos pierden la fe rápidamente, otros no se esfuerzan lo suficiente, la mayoría declinan por soluciones rápidas y muy pocos son los que llegan al final conmigo, pues siempre me tuvieron de su lado a demás de poner su mayor esfuerzo.
--Cada vez entiendo menos, ¿puedes decirme por qué estoy aquí?

--Claro, estas aquí buscándote, pues solo soy  quien te impulsó a subir esta montaña,  hacer constante en llegar hasta aquí. Soy lo que te hizo vencer los obstáculos del camino y a medida que te acercabas a tu destino has logrado verme cerca de ti una vez más. Soy todo aquello de lo que tú has pensado hacer en tu vida y con tu vida. La lucha, la motivación, la manera de ver las cosas. Soy tu mayor aliado y tu mejor estratega. Soy quien te ha dado todo aun sin que tengas nada. Soy tus deseos y tu fe, tus ideas y tu realidad. Soy presente y futuro, el origen de todo pensamiento. Soy tu familia y tus amigos. Soy aquí y ahora mientras tú vivas y sueñes.
Continua...
Henry Martínez.-

viernes, 1 de abril de 2016

ENCONTRAR LO QUE NUNCA SE HA PERDIDO (Parte III)

Vuelve a escuchar el sonido de las hojas secas en el suelo y mira a su izquierda para observar, busca con la mirada a lo que emite el ruido, otra lagartija quizás,  pensó,  pero su mirada no logra atinar a nada parecido, creyó que era su imaginación a causa del cansancio. Intenta retomar el ritmo pero este se hacía más lento, respira con dificultad y su visión sentía que no era óptima. En ningún momento ha mirado atrás, en ningún instante se ha puesto a pensar en cuanto ha subido, en su mente está claro el camino y aun no ha llegado al sitio indicado, así lo sentía.
Detuvo la marcha recostándose de un árbol, inclinó la cabeza hacia arriba con los ojos cerrados, respiró profundamente dos o tres veces al mismo tiempo que se pasaba la mano por la frente para secarse el sudor. Abrió los ojos y observó la luz del sol en lo alto de los arboles. Los rayos brillantemente se inclinaban desde su izquierda y caían con suavidad hasta tocar el suelo cubierto de hojas secas con una delicada timidez. Sintió que el alma le volvía al cuerpo, recordó que no había tomado agua desde mucho antes de empezar a subir, y aun así no tenía sed. Se incorporó con la meta final como su única idea y con pasos más lentos como si no pudiese levantar los pies, avanzaba con dificultad. Pensó: “estoy como el dicho ese; ando con un plomo en el ala” y sonrió.
Ya el sol había bajado más en dirección al oeste, iba rumbo al poniente, y mientras tanto él seguía caminando, no sabía si al norte, al sur, al este, al oeste o algún punto cardinal intermedio, solo seguía caminando, su corazón comenzó a latir más fuerte, él pensaba que  le estaba exigiendo mas oxigeno, sentía una extraña sensación que no recordaba haberla sentido antes. Pensó en detenerse pues por un instante  sentía la presencia de alguien o de algo, sus vellos se erizaron al imaginar que podría ser un lobo o un tigre, quizás de  un oso. No se detuvo pero caminó con un poco de cautela mirando a su derecha y luego al otro lado, giró en un pequeño círculo para mirar a todos los lugares, como asegurándose de que no quedara un palmo por cubrir, quiso avanzar más rápido pero sólo pudo acelerar un poco la marcha. Miró hacia el frente y casi se detuvo, allí estaba, ¡no lo podía creer! Había llegado al lugar que buscaba, ¡su corazón se lo decía palpitando con más fuerza!
Casi brincaba de la alegría…avanzó rápidamente para terminar de llegar hasta ahí, y cuando sintió que estaba en el centro del lugar rió a carcajadas y con la cabeza inclinada hacia el cielo comenzó a dar vueltas con los brazos extendidos a los lados. Giró y giró, y no paró de reír aunque no sabía por qué. Cuando bajó la cabeza en unas de las vueltas miró algo entre los árboles, la risa por poco se le paralizó y girando con más lentitud se detuvo de espalda a lo que había visto.
Quedo parado ahí con los ojos cerrados pensando que era su imaginación aunado al cansancio lo que le habría hecho ver esa sombra. Abrió los ojos y miró hacia el frente sabiendo que lo que había visto estaba a sus espaldas. Pensó dos veces antes voltear y respirando profundamente lo hizo, ¡¡ZUASSS!! El giro fue violento pero no había nada, y casi quieto como en una posición de combate miró de nuevo pero esta vez con movimientos de sus ojos de un lado a otro. Soltó la respiración pues en efecto no era nada. Su corazón aun latía fuerte por ese percance. Respiró profundo para calmarse, bajó la mirada al suelo con una expresión en su cara de: uff gracias a Dios; pero eso no duraría mucho porque sintiendo esa presencia, miró a su izquierda y allí estaba aquella sombra de nuevo. El hombre brinco en su mismo sitio cuando miró de frente aquello que no divisaba bien, trastrabilló unos pasos hacia atrás y cayó de espalda en el suelo haciendo ruido con las hojas secas, sus manos ya tocando el piso se aferraron a un montón de hojarascas que crujían en sus puños, sus dientes se aprisionaban entre sí, la expresión de su cara había cambiado a la de: ¡¡sálvame Dios!!,  intentaba ver con exactitud de qué era esa sombra, si de un animal o de una persona pues la luz que entraba en el bosque era trémula. Pero algo si empezaba a notar, la sombra de aquello que estaba allí, no se movía, no emitía ruido alguno, no había diferencia entre si estaba de pie, sentado o agachado. Simplemente no se movía. 

viernes, 25 de marzo de 2016

ENCONTRAR LO QUE NUNCA SE HA PERDIDO (Parte II)

Al encontrarse al pie de la montaña, y al  estar frente a frente a ese reto pensó: ¿realmente esto es lo que quiero? Dudó un segundo y sin darse una  respuesta comenzó el camino. El aire era distinto, se respiraba distinto, era un poco más puro, muy diferente al de la ciudad, se podía sentir la tranquilidad del bosque, la luz se hacía poca a medidas que avanzaba, el camino cada vez mas empinado se le hacía difícil, y aun así no detenía su marcha ni aminoraba su paso. Trataba de respirar profundamente para que su corazón no se agitara y no tener que detenerse, no quería perder tiempo, quería llegar hasta donde le fuera posible, hasta donde la vista le asegurara que estaba en el lugar que el miraba insistentemente desde abajo.
Falta poco…se decía cada vez para no apagar sus ganas de seguir subiendo, casi ya era medio día, el sol seguía sus pasos hacia lo más alto del cielo, él no lo notaba pues mantiene su paso apresurado hasta lo más elevado de montaña. El camino ya no se divisaba con claridad, no ha mirado hacia atrás pero el camino dejado se hace cada vez más pequeño y aun así sigue subiendo casi perdiendo el norte pero seguro de saber a dónde va, y siguiendo su rumbo, no detiene su marcha ni un solo instante. Solo se escucha el canto de algunas aves. Un sonido llama su atención, es un sonido ligero y fugaz, mira a su izquierda pero sin detener la marcha y cree haber visto algo así como una lagartija que se paralizó al andar de sus pasos firmes para luego perderse muy velozmente de su vista entre los matorrales.
Continua subiendo, aun no sabe cuánto le falta pero está seguro que pronto llegará. El camino ha desaparecido y no se ha dado cuenta pues su mente está en ese encuentro esperado. Ya comienza a caminar con un poco de dificultad porque no hay sendero alguno, se enreda entre unos ramales, pero insiste en seguir, nada detendrá su avance. Hala con fuerza su pierna derecha atrapada con unas raíces secas tiradas en el suelo como para no dejar pasar a ningún intruso que intente violentar su virginal paisaje. Quita de su rostro algunas hojas que rasgan la superficie de su cara como hojillas, sintiendo que le arde la piel con el paso del sudor  mientras se impulsa ayudado con unas lianas que desciende de algunos árboles, mas sin embargo se le hace complicado el ascenso.

Se tropieza con un árbol al que intenta recostarse por un instante para descansar pero sus piernas no le permiten parar, pereciera que le guía su corazón más que la razón. El cansancio se asoma más y más en su mirada, sigue su rumbo con sumo esfuerzo pues sigue enredado con ramas que cada vez mas pareciera que se hacen irrompibles. Se siente desmayar, posa su mano en un tronco para impulsarse hacia adelante y así continuar subiendo. 
Henry Martínez.-

viernes, 18 de marzo de 2016

SIMILITUDES

Jesús, casualmente es hijo de María. Piensa que está predestinado para grandes cosas pero aún no sabe que es.Ya va a cumplir los 18 años de edad y cree que sus pensamientos y sus recuerdos se les perderán hasta cumplir los 30.
No sabe aún quien es su padre, se lo ha preguntado a su mamá pero ella no le dice o no sabe que decirle pues ha tenido varias parejas. Por lo tanto Jesús se hace a la idea que José, que es con quien vive su madre actualmente es su padre pero tiene sus dudas.

Ellos viven en un barrio pobre, Jesús nació en su mismo rancho a las afueras de la ciudad y es el mayor de sus hermanos. Ha escuchado a algunos vecinos decir que cuando él nació solo acompañaba a su parturienta madre un perro y un gato y que  horas antes del parto se había ido la poca luz eléctrica que llega al sector y regresó justo en el momento de su nacimiento.

Jesús tiene pocos amigos pero muchos pensamientos y se ha dedicado a escribirlos desde hace poco para no olvidarlos, según él, y recordarlos cuando le regrese la memoria a los 30 años de edad y sepa ya cuál será su destino sin olvidarse de su pasado.

Jesús ha deambulado por el barrio de un lado a otro, el que conoce bien por que desde niño a acompañado a José para reparar y vender los objetos que hace con la madera que se consigue en los basureros. No es carpintero pero tiene cierta virtud con las manos para estos menesteres.

Jesús se sienta en un muro cerca de su casa para recordar las veces que se ha topado en diferente lugares, que son muchos, con gente un poco extraña. Trata de recordar con poca lucidez lo que le han dicho. Una de esas cosas es que un señor le dijo que era un niño muy especial y que de él va a depender los cambios por venir, otro le dijo que un día lo recordaran por las cosas que hará en el futuro y un tercero lo tomó de la mano para enseñarle que la vida es lo que uno quiere que sea.

Una mañana su madre María se levanta temprano para despertar a Jesús y ser la primera en felicitarlo por su cumpleaños número 18  y para que le haga un favor en el mercado. Entra en el cuarto donde duerme con sus otros hermanos pero no lo ve, despierta y pregunta por Jesús, al hijo que tiene más cerca en la habitación y este le dice que estaba anoche en la sala sentado y pensativo como siempre. María sale a preguntar a los vecinos si no han visto salir a Jesús la mañana de hoy a lo que estos le responden que no lo han visto. María levanta a unos de sus niños para que busque a José al basurero a ver si Jesús está con él, pero regresa con José un poco preocupado y sin Jesús.

Ya han pasado varios días y nadie sabe nada de Jesús, la policía ya tiene los datos de la denuncia de su desaparición pero no tiene pista alguna. María aún sigue  preguntando por él con el dolor y la angustia marcado en el rostro a todas partes que va, los hospitales no han reportado ni siquiera a alguien parecido a él pero María aunque triste no pierde las esperanzas de recobrarlo con vida. 

Ya la gente comienza a decir que fue el hampa que lo secuestró, que quizás ya fue ajusticiado, por la policía o algún delincuente drogado que lo confundió con un enemigo, pero todos saben que él no tenía problemas con nadie. Uno de sus pocos amigos, que sabía las inquietudes de Jesús y les dijo que el vendrá en su cumpleaños 30 y vendrá hecho hombre

María no quiere resignarse a perderlo pues es su primogénito. Nadie sabe qué ha pasado con él a semanas de su desaparición, ahora ya están diciendo para alentar a María en medio de su sufrimiento que “Jesús viene pronto” y debemos estar preparados para recibirlo. 

Henry Martínez.-

sábado, 6 de febrero de 2016

EN QUE TE CONVERTÍ



En que te convertí cuando tu mirada, que yace triste y vacía era la alegría de vida
y en  cada mirada iluminada, moría por ver esos ojos verdes cada mañana
ahora muere mi alma al ver nostalgia en tu mirada

En que te convertí cuando escucho tus pasos arrastrase,
tus pasos que flotaban en mi imaginación y no esperaba el momento de encontrarte
sino que corría a tu encuentro antes de cada cita

En que te convertí si el sonido de tu risa la traía el viento
y en mis oídos dejaban un aroma suave de calor en mi espíritu
ahora el dolor opaca tus labios y el sonido se hace tridente
Dios! en que te convertí

En que te convertí si tus manos áridas rosan mi piel dejando un rastro de sangre
que recorre por mi esencia plasmando una marca imborrable 
que aunque curada por tus lágrimas me recordaran siempre 
en que te convertí

Si me preguntan en que te convertí 
diré que eres producto de mi olvido, de mis ganas y de mis sinsabores
diré que te convertí en lo que soy y en lo que seré
diré que el viento te trajo a mi y soplé sin querer para regresarte
eras para mi y en otra te convertí. 

Viviré en lo que te he convertido y moriré con la que conocí
esparciré mi ser en la búsqueda de ti para que regreses con la brisa y refresques de bueno mi existencia
porque no es en lo que te convertí lo que quiero 
y si alejándome de ti regresas a ser tú
entonces al final te convertí en lo que eres.

Henry Martínez.-